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¿Qué nos dice la historia de los “outsider”?

Foto: National Archives

Nicolás Stiven Antolínez

Universidad Javeriana

La historia, tal como nos lo dijo Cicerón, tiempos idos, es maestra de vida. Los antiguos romanos comprendieron, mucho antes que los historiadores del siglo XX, que la historia es aleccionadora. Forma generaciones, instruye gobernantes, justifica gobiernos y los destruye. En ese sentido, los historiadores se han dedicado a recuperar lo que la historia nos dice para prepararnos frente a un futuro relativamente incierto.


Entonces ¿Qué nos dice la historia? La maestra de vida nos enseña que, cuando la sociedad nueva no ha nacido, y la antigua no ha muerto, en el claroscuro, surgen figuras que, sin ser esperadas, ponen patas arriba la realidad, monstruos. En la Italia de la “victoria miserable” de la Primera Guerra Mundial, surgió un outsider. Hablaba duro, decía lo que el pueblo necesitaba, lo que pueblo quería, era de los que “nunca habían gobernado”, prometió un futuro luminoso, transmitía seguridad y energía, era popular, aunque despreciaba muy en el fondo lo que ese pueblo representaba. En las elecciones de 1924, el outsider y sus seguidores consiguieron, más o menos, cuatro millones de votos, apoyados por terratenientes e industriales que temían el terror rojo.


El resultado, en menos de un año, fue la eliminación de todos los partidos políticos disidentes, el establecimiento de un regimen totalitario, militarista y nacionalista. Al otro lado de los Pirineos, en tierras germanas, un outsider, veterano de guerra, siguió el mismo libreto. Reconoció un enemigo, algo etéreo, responsable de los males de la nación: la “judería internacional”, y aunque no mencionó la idea de “destriparlos”, fue bastante evidente que su repelencia era extrema, eran sus enemigos. En ambos casos, los monstruos, que eran personas comunes y corrientes, personas de familia y buenas costumbres, llegaron en hombros de multitudes desesperadas y hastiadas de la realidad que les tocó vivir.


La historia nos enseña que las masas son pasionales, y que esas pasiones desembocan en crímenes. Afortunadamente, la maestra también nos enseña, que frente al totalitarismo, nacen respuestas. La derecha italiana, los monárquicos, los liberales, los republicanos, los anarquistas, socialistas y demócratas se unieron para enfrentar al outsider. En Alemania, los cristianos Hans Scholl, Sophie Scholl y Christoph Probst, después de pasar por las juventudes de hitlerianas, y de conocer los crímenes y realidades que para la mayoría eran ajenas, se rebelaron y, por conformar la Rosa Blanca y repartir panfletos, fueron ejecutados.


La historia, nuestra maestra eterna, nos enseña que nunca es tarde para reconocer el peligro. Que aquellos que pescan en río revuelto de sociedades en crisis extremas, llevan, en sus corazones, un mundo peligroso. Pero también nos enseña que aquellos que se resisten, llevan un mundo nuevo en sus corazones, un mundo que comprende que la paz, la igualdad y la libertad son más que consignas, son prácticas y compromisos vitales. Colombia ¿Estás preparada para tomar la lección de la historia?

ISSN: 3028-385X

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