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El verdadero problema en Colombia es el miedo

Foto: Alcaldía de Bogotá

Alejandra Correal Olave

Universidad de La Sabana

La primera vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia puso sobre la mesa una problemática que va mucho más allá de las diferencias entre partidos políticos o candidatos. El verdadero problema que enfrenta el país es el miedo, un miedo que poco a poco está debilitando la democracia y limitando la capacidad de los ciudadanos para expresar libremente sus opiniones. Aunque existen otros desafíos importantes para la democracia, considero que el miedo es especialmente peligroso porque condiciona la manera en que las personas participan en ella.


Más allá de las ideologías, resulta evidente que existen grandes contradicciones dentro de los mismos partidos y candidatos. Con frecuencia, quienes dicen defender ciertos principios terminan actuando en contra de ellos, generando desconfianza entre los votantes. Esta falta de coherencia no solo afecta la credibilidad de los líderes políticos, sino que también crea confusión entre la ciudadanía.


Cuando los referentes políticos envían mensajes contradictorios, se vuelve difícil para los jóvenes y, en general, para la ciudadanía construir una opinión propia y segura. Si quienes aspiran a dirigir el país no son coherentes con sus discursos, ¿cómo pueden exigir coherencia a los ciudadanos?


Con esto llego a la conclusión de que el extremismo también está matando a Colombia; poco a poco, la democracia se va apagando. En lugar de promover el debate y la diversidad de opiniones, parece que solo existen dos posiciones válidas y que cualquier opinión que esté fuera de los dos partidos que siempre han estado en disputa no es válida, convirtiéndolos en los únicos partidos que “importan”. Esta dinámica no solo reduce el espacio para el diálogo, sino que también hace que muchas personas prefieran guardar silencio por miedo a ser juzgadas o encasilladas en uno u otro extremo. Además, provoca que muchos terminen votando no por convicción, sino por temor a que gane el candidato o el partido contrario.


El miedo es un gran obstáculo para la democracia en Colombia porque limita el debate, dificulta la libre expresión de las opiniones y lleva a muchas personas a votar más por rechazo que por convicción. Porque cuando el miedo determina nuestro voto, la democracia deja de construirse desde la libertad. Entonces, ¿Qué tan democrática puede ser una sociedad en la que el temor termina decidiendo por sus ciudadanos?

ISSN: 3028-385X

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