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Historia y evolución de las relaciones públicas: de la persuasión antigua a la comunicación estratégica moderna

Estatua de Sun Tzu. Foto: Ok Diario

Sofía Prada Bayona

Universidad de La Sabana

Aunque las Relaciones Públicas se consolidaron profesionalmente en Colombia durante las últimas décadas del siglo XX, la disciplina cuenta con antecedentes históricos mucho más antiguos vinculados a la comunicación, la persuasión y la construcción de legitimidad.


De acuerdo con la Public Relations Society of America (PRSA), las Relaciones Públicas son un proceso estratégico de comunicación que construye relaciones mutuamente beneficiosas entre las organizaciones y sus públicos. Asimismo, gestiona la reputación corporativa, comunica durante situaciones de crisis, genera visibilidad estratégica y facilita el diálogo bidireccional entre las organizaciones y sus grupos de interés.


Sin embargo, la realidad es que los orígenes de las prácticas que hoy reconocemos como Relaciones Públicas se remontan a hace siglos. Todo comenzó con civilizaciones como Egipto, Grecia, Roma o incluso China, quienes empleaban la persuasión y diversas formas de comunicación para legitimar a sus gobernantes y lograr apoyo popular.


Uno de los grandes referentes fue Sun Tzu (aproximadamente 544 a.C. – 496 a.C.), general militar, estratega y filósofo de la Antigua China que trabajó como asesor estratégico y comandante para el Rey de Wu durante una época de sangrientos conflictos entre reinos independientes. Él diseñó estrategias que incluían la planificación interna del reino, la prevención de conflictos innecesarios y el debilitamiento de la moral de los reinos enemigos antes de que iniciara el combate físico.


Sus principales enfoques consistían en, en lugar de atacar de frente, utilizar la persuasión y la negociación para romper las alianzas del enemigo con otros reinos. Aislaba al rival mediante acciones comunicativas antes de mover un solo soldado. Sun Tzu enviaba espías y emisarios a los reinos rivales con una misión de carácter estratégico y persuasivo: difundir rumores destinados a influir en la percepción del adversario. Si su ejército era pequeño, hacía que los emisarios dijeran que era gigante para asustar al rival (disuasión). Si era grande, fingía debilidad para que el enemigo se confiara.


Para mantener a sus propias tropas motivadas y unidas bajo un mismo propósito, recurría a discursos, rituales y recompensas claras. De esta manera lograba que todo el ejército compartiera una visión y un sentido de pertenencia común, prácticas que, aunque sin la denominación contemporánea, ilustran tempranas formas de alineamiento colectivo.


Aproximadamente 400 años después, otro gran estratega fue Julio César (100 a.C. – 44 a.C.), general, político y escritor romano que expandió las fronteras de Roma y acumuló tanto poder popular que se convirtió en dictador vitalicio.


Las estrategias de comunicación empleadas por Julio César constituyen antecedentes históricos de prácticas que siglos después serían incorporadas por las Relaciones Públicas. Él legitimaba sus guerras ante el Senado, lo cual contribuyó a consolidar una imagen pública de líder exitoso y competente. Realizó lo que puede considerarse un temprano equivalente a informes periódicos: escribía sus crónicas militares conocidas como “La Guerra de las Galias” y las enviaba a Roma. Los pregoneros las leían en las plazas públicas en voz alta. El pueblo se enteraba de sus éxitos de manera relativamente inmediata, creando un lazo de admiración directa.


Por otro lado, utilizaba la tercera persona: nunca escribía “Yo gané la batalla”, sino “César ordenó y César venció”. Esto hacía que sus textos parecieran relatos más objetivos y reportajes neutrales, en lugar de mera propaganda personal. Tras sus victorias, organizaba desfiles triunfales masivos, banquetes públicos gratuitos y juegos de gladiadores. Era el equivalente antiguo a la organización de grandes eventos para fortalecer la conexión con su audiencia.


Sin embargo, 1.665 años después, llegó la pionera de institucionalizar estrategias de comunicación de masas mediante documentos escritos, sermones y arte para difundir la fe: la Iglesia Católica. Su objetivo era entrenar a los misioneros enviados a América y Asia para que transmitieran el mensaje católico de forma estandarizada, evitando que la información institucional se distorsionara.


Este control del mensaje fue vital para superar su mayor crisis: la Reforma Protestante de Martín Lutero. A través del Concilio de Trento, la Iglesia rediseñó su identidad institucional creando un catecismo único y unificando la misa a nivel mundial. Así, sin importar el país o el idioma, cualquier feligrés recibía exactamente la misma experiencia, unificando el mensaje de la organización frente al avance de las corrientes protestantes.


Para conectar con una población que en su mayoría no sabía leer, la institución apostó por la comunicación visual y experiencial. Las majestuosas catedrales barrocas usaban el oro, las luces y techos altísimos para impactar emocionalmente al visitante al cruzar la puerta. Al mismo tiempo, las pinturas, esculturas y vitrales funcionaban como recursos visuales de la antigüedad, explicando historias complejas de forma rápida y accesible.


En 1882, Dorman Eaton, renombrado abogado y reformador político estadounidense, pronunció un discurso ante los graduados de la Facultad de Derecho de la Universidad de Yale titulado “The Public Relations and Duties of the Legal Profession” (Las relaciones públicas y los deberes de la profesión legal). Eaton usó el término para referirse a la responsabilidad que tienen las organizaciones de conectar sus actividades con el bienestar y el servicio público.


A finales del siglo XIX, la Revolución Industrial creó corporaciones gigantescas que operaban con total opacidad. Los empresarios contrataban a “agentes de prensa” para influir en los periodistas, ocultar accidentes laborales y mejorar su imagen mediante informaciones selectivas en los periódicos, ya que descubrieron el valor de transmitir una imagen positiva al público.


Aunque prácticas de persuasión, legitimación y comunicación existieron durante siglos, las Relaciones Públicas como profesión surgieron formalmente a finales del siglo XIX y comienzos del XX. El crecimiento de las corporaciones, el desarrollo de la prensa moderna y el aumento de la participación ciudadana en los asuntos públicos generaron la necesidad de establecer canales permanentes de comunicación entre las organizaciones y la sociedad. Este contexto favoreció el surgimiento de los primeros profesionales y agencias especializadas en la gestión de la opinión pública y la reputación institucional.


Los pilares de la consolidación de esta profesión fueron:


P.T. Barnum (1840): Fue el gran maestro del espectáculo y el entretenimiento del siglo XIX, pionero en el modelo de “agente de prensa” cuya máxima era conseguir notoriedad pública a cualquier precio bajo el lema de que “no existe la mala publicidad”. A través de la creación de controversias artificiales, el envío de cartas anónimas a los periódicos y la fabricación de misterios exagerados, Barnum demostró antes que nadie el inmenso valor de la cobertura mediática gratuita, movilizando a las masas mediante la explotación de la curiosidad y el deseo de formar parte de un fenómeno social masivo.


The Publicity Bureau (1900): Fundada en Boston, fue la primera agencia de RRPP de la historia. Su función era puramente informativa: redactar comunicados de prensa para que los periódicos publicaran noticias favorables sobre las empresas de ferrocarriles, reemplazando la publicidad pagada por contenido editorial.


Ivy Lee y la Declaración de Principios (1906): Considerado el padre práctico de las RRPP por estructurar sus bases. Fue contratado por el magnate John D. Rockefeller tras una violenta huelga minera que dañó su reputación. Lee revolucionó la disciplina con su principio fundamental: “El público no debe ser engañado, sino informado”. Emitió un manifiesto a la prensa prometiendo enviar datos abiertos, verificables y precisos sobre las empresas, inaugurando la era de la transparencia informativa.


La Primera Guerra Mundial y el Comité Creel (1917): El gobierno de Estados Unidos creó el Comité de Información Pública para convencer a una población pacifista de entrar a la guerra en Europa. Liderado por George Creel, este comité demostró que se podía movilizar a toda una nación utilizando de forma coordinada el cine, los discursos, los carteles y la prensa. Las RRPP demostraron su poder a escala masiva.


Edward Bernays (1930): Conocido como el padre de las Relaciones Públicas modernas. Fue el primer teórico en combinar la psicología, la sociología y la comunicación para influir y persuadir en la opinión pública de manera sistemática.


Durante la Segunda Guerra Mundial, diversos gobiernos utilizaron masivamente la propaganda para movilizar a la población, reclutar soldados y sostener el esfuerzo bélico.


Uno de los casos más estudiados es el de Joseph Goebbels, ministro de propaganda de la Alemania nazi, quien empleó de manera sistemática la prensa, la radio, el cine y los eventos públicos para difundir la ideología del régimen. Este episodio representa uno de los ejemplos más extremos del uso de la comunicación como instrumento de manipulación política y control social.


Inmediatamente después de la derrota de Alemania en la Segunda Guerra Mundial, las potencias aliadas ilegalizaron y prohibieron cualquier forma de propaganda nazi y sus símbolos mediante los procesos de desnazificación.


El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en su Artículo 20, adoptado en 1966, se dictaminó de forma vinculante que:


1. “Toda propaganda en favor de la guerra estará prohibida por la ley”. 2. “Toda apología del odio nacional, racial o religioso que constituya incitación a la discriminación, la hostilidad o la violencia estará prohibido por la ley”.


La práctica se extendió internacionalmente, y en 1960 se creó la Federación Interamericana de Asociaciones de Relaciones Públicas (FIARP), consolidando la profesión en América Latina.


John F. Kennedy revolucionó las relaciones públicas políticas al convertirse en el primer presidente en dominar el poder de la imagen televisiva durante el histórico debate de 1960 contra Richard Nixon. Asesorado por expertos en comunicación, Kennedy cuidó su maquillaje, vestuario y lenguaje corporal para proyectar juventud, frescura y confianza ante las cámaras, demostrando al mundo que la percepción visual y el manejo del lenguaje no verbal eran tan determinantes para ganarse la aprobación de la opinión pública como los propios argumentos políticos.


A nivel Colombia, todo comenzó con Humberto López López. No solo fue el padre de las RRPP en el país; era un abogado y periodista antioqueño con una creatividad inagotable. Se convirtió en el asesor de confianza e “influenciador” estratégico de alcaldes de Bogotá, Medellín y Cali, así como de los gerentes de los hoteles más lujosos de la época (como el histórico Hotel InterContinental de Medellín). Logró que los empresarios entendieran que las RRPP no eran “cocteles”, sino juntas de alta estrategia de negocios.


Fue tan respetado en el continente que llegó a ser el presidente de la FIARP (Federación Interamericana de Relaciones Públicas). En los años 60, lideró un seminario en la Universidad Javeriana para unificar qué materias de RRPP se debían enseñar en toda América Latina.


Antes de los años 90, las agencias de comunicación casi no existían en Colombia. Las empresas llamaban a los periodistas de forma improvisada cuando tenían problemas.


Guiomar Jaramillo venía del sector público y corporativo. En 1994 decidió dar el salto y fundar GJ Comunicaciones, una de las agencias pioneras del país. Su gran reto fue cambiar la mentalidad de los presidentes de las compañías para que dejaran de ver las RRPP como “organizar fiestas” y comenzaran a verlas como un escudo protector (manejo de crisis) en una de las décadas más difíciles de orden público en el país.


Hoy en día la palabra “propaganda” suena negativa o ligada a regímenes políticos, pero a mediados del siglo XX el término se usaba de manera técnica y corporativa.


Las Relaciones Públicas no son una disciplina reciente, sino el resultado de siglos de evolución en las estrategias de comunicación, persuasión y construcción de legitimidad. Desde los métodos utilizados por líderes y estrategas de la antigüedad para influir en la opinión pública, hasta las complejas prácticas corporativas y gubernamentales del siglo XXI, la gestión de las relaciones entre organizaciones y sus públicos ha sido una necesidad constante en la historia humana.


A lo largo del tiempo, la profesión pasó de emplear mecanismos basados en la propaganda y la influencia unilateral a modelos fundamentados en la transparencia, el diálogo y la construcción de confianza. Este proceso permitió consolidar las Relaciones Públicas como una disciplina estratégica indispensable para las organizaciones modernas, capaz de gestionar reputación, prevenir y enfrentar crisis, fortalecer vínculos con los grupos de interés y contribuir al logro de los objetivos institucionales.


En Colombia, aunque su desarrollo profesional es relativamente reciente en comparación con otros países, las Relaciones Públicas han adquirido una importancia creciente dentro de la comunicación corporativa. Gracias al trabajo de pioneros y al fortalecimiento del sector empresarial, la disciplina ha dejado de asociarse únicamente con eventos o protocolo para convertirse en una herramienta de gestión estratégica con impacto directo en la sostenibilidad y competitividad organizacional.


En una sociedad caracterizada por la sobreabundancia de información, la inmediatez digital y la constante exposición pública de las organizaciones, las Relaciones Públicas desempeñan un papel fundamental en la construcción de credibilidad, confianza y legitimidad. Por ello, el relacionista público se consolida como un profesional clave para interpretar las expectativas de la sociedad, facilitar el diálogo entre las organizaciones y sus públicos, y contribuir a la creación de relaciones duraderas basadas en la transparencia y el beneficio mutuo.


“Las Relaciones Públicas consisten en hacer el bien y lograr que los demás lo sepan.” — Ivy Lee

ISSN: 3028-385X

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