Los parquecitos de madera son ahora cementerios

Foto: Maderas Técnicas Inmunizadas

Illari Guerrero Arcos
Academia Superior de Artes de Bogotá
Si bien la infancia deviene en cadáver, no es claro el destino del cuerpo inerte.
Ante la necesidad constante de materialización propia del humano, he considerado que las infancias perdidas reposan todas en un mismo lugar: un parque de madera.
¡Claro! Los parques son estructuras construidas por melancólicos convencidos de la posible resurrección de la niñez, impulsados por la obsoleta ilusión del juego.
Jugar... Qué verbo.
Los parquecitos de madera son ahora cementerios, pues hoy día con terror observo a los niños arrancar sus antenitas curiosas para colocarlas en la mesa a un lado de la comida intacta; los veo hipnotizados por su temprana adicción a la distracción mediocre con voz chillona y lenguaje supremamente limitado.
Los parquecitos de madera son ahora espacios para contemplar la ausencia y llorar al silencio.
Los padres se han convertido en ese compañero egoísta de la clase al que su madre reprende por prestar una hoja o un sticker, tan egoístas se han vuelto que han dejado hasta de prestar atención.
Los acudientes han malinterpretado a la tecnología, han llevado la facilitación de las tareas al extremo y creen en la automatización de la crianza.
Los niños han sido sometidos a olvidar y ya no saben cómo jugar.
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