top of page

¿Y la justicia social qué?

Samuel Sanabria.jpg

Nicolás Espitia Poveda

Universidad Externado

Para nadie es un secreto que en Colombia el abandono estatal ha llevado a una sociedad  profundamente desigual, pareciera que el estado social de derecho, explícito en la  constitución política de 1991, jamás se haya intentado aplicar.


La tributación progresiva en Colombia no ha sido fundamental -como sí fue en Europa para disminuir la concentración de riqueza en algunos grupos que representan en  porcentaje menos del 1% de la población y así aumentar el gasto social en los  territorios. Este mecanismo, cada vez recauda menos y se enfoca en la clase media alta.  El complejo sistema está lleno de exenciones, por lo que las empresas y personas que  tributan el impuesto de renta no logran llegar a su máximo, el 35%.


Sin duda alguna, el sistema debe cambiar en Colombia. El mecanismo que propongo,  influenciado por la historia de Europa, es la tributación progresiva para disminuir la  desigualdad. Thomas Piketty menciona en su libro Una breve historia sobre la  igualdad (2021) que Europa al verse devastada por sus dos guerras mundiales, recurrió  al alto recaudo de impuestos. En Francia, por ejemplo, el impuesto a la renta luego de la  Segunda Guerra Mundial fue del 60% en el año 1950, en Alemania, llego a niveles  cercanos al 90% en 1950, en Reino Unido, fue superior al 90% para el mismo periodo,  esto aplicado a las rentas más altas del país.


Este impuesto, que nace como medida para reconstruir los países de Europa, termina  contribuyendo al nacimiento del estado social, el cual durante años ha garantizado los  servicios básicos de calidad para la clase baja y media.


El impuesto más progresivo que existe en Colombia es el impuesto al patrimonio. Este impuesto pretende afectar a la alta concentración de riqueza, según la DIAN, su  tributación máxima es para 239.000 UVT ($12.517.386.000) o más, donde se debe  pagar el 1.5% + 1.420 UVT, esto desde el 2023 hasta 2026, para el año 2027 en  adelante, se aplicará el 1% + 250 UVT a patrimonios de 122.000 UVT ($6.389.628.000) o más.


Pero resulta que, proyectos políticos afines al libre mercado, consideran el impuesto al  patrimonio como un desincentivo a la inversión privada. Estos prefieren, recortar el  estado, disminuir la intervención estatal y lo fundamental, disminuir los impuestos.  Todo con el fin de complacer a los que - con algo de suerte- lograron posicionarse en la  cúspide de esta pirámide, que tiene como base al 31,8% de la población en situación de  pobreza monetaria, según el DANE para 2024.


La inversión en los territorios por medio del sistema general de participaciones y la ley  de competencias, funcionan como mecanismos de implementación de la descentralización, son políticas redistributivas que deben ser el proyecto más ambicioso  que tengan los próximos gobiernos.


Concluyó diciendo que, el próximo presidente debe poner su atención en esta  problemática… aunque no es solo cuestión de la clase política, cada uno como  ciudadano, debe considerar si es justo que siga existiendo tal nivel de desigualdad. El  fin de esta reflexión, es volver como objetivo social, construir la vida que tenemos razones para valorar, como lo dice Amartya Sen.

ISSN: 3028-385X

Copyright© 2026 VÍA PÚBLICA

  • Instagram
  • Facebook
  • X
bottom of page