top of page

Fiesta electoral

Samuel Sanabria.jpg

Santiago Quintero Pineda

Universidad Pedagógica Nacional

Los tiempos de la historia corren más rápido de lo que puedo. 

El corazón se me afana

Y mi desamor es ese de aquel que confió en su país 

y acabó decepcionado.


Un desamor que nace de la ilusión muerta de creer que el otro

es también yo

y que como yo, querrá las mismas cosas por las que podría morir 

y odiaría las mismas contra las que quisiera vivir luchando.


Desilusionado respiro

Oyendo millares de voces que también caen en la

estafa contra el propio ideal de creer que el corazón del otro

tiene la misma brújula que el mio,

por creer que estamos en el mismo juego

y nosotros somos quienes merecen ganar

con la crueldad victoriosa

de quien pasa sobre aquel que también se sabía digno de su propio triunfo


Da miedo,

Sentarse como abeja

y no saber a dónde va el panal,

no saber si esta apuesta

de urnas y tarjetones será victoriosa

o una condena al mañana.


Máscaras de soledad y política que aprisionan los discursos y 

ocupan las charlas del desayuno.

Una decisión u otra

la utopía de uno es el infierno del otro

y la duda solo se quiebra con el radicalismo

de buscar extender la voluntad de hacer el bien

sin saber que palabras se escuchen

desde aquel palacio presidencial.


Al final,

Solo el pueblo salva al pueblo,

pero ¿de qué pueblo somos?

si nuestras ovejas votan por su propio lobo

con tal de no probar nuevos pastos.

ISSN: 3028-385X

Copyright© 2026 VÍA PÚBLICA

  • Instagram
  • Facebook
  • X
bottom of page