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La generación que se cansó de esperar

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Mariana Caballero Rodríguez

Universidad de La Sabana

“La política es para grandes”. Esa es la frase que, al igual que muchos, siempre escuché de niña. Actuaba como una advertencia silenciosa: no opines, no es asunto tuyo. En realidad, era una forma elegante y educada de decirnos que no sabíamos de que hablábamos, entonces nuestra opinión no valía nada. Nos enseñaron que la política era un salón cerrado o una sociedad secreta a la que solo podías acceder si superabas cierta edad o experiencia. Mientras tanto, nos pedían que nos limitáramos a ser espectadores de un guion que otros escribían, bajo la promesa de que llegaría el momento en el que nos darían un vistazo de eso que, supuestamente, aún no nos correspondía.


Pero los jóvenes no estamos esperando a que nos dejen involucrarnos; estamos aprendiendo a abrirnos camino, aunque a los mayores les moleste.


Hemos pasado toda la vida viendo como las decisiones sobre nuestro futuro son tomadas por personas que lo ven como una realidad utópica de la que no serán parte, pero nosotros sí. Reformas a las pensiones que, tal vez, nunca recibiremos, cambios al sistema de salud del que dependeremos y deudas que pagaremos por el resto de nuestras vidas. Mientras nosotros sentimos la urgencia de arreglar un mundo que parece caerse a pedazos, ellos abordan las crisis de una manera distante, propia de quienes saben que no tendrán que lidiar con las consecuencias de sus actos. Es por eso que los jóvenes hemos decidido romper el pacto de silencio con el que nos criaron.


Somos la generación que hoy se toma las calles, las redes sociales y las urnas para demostrar que nos importa, aunque seamos jóvenes y tengamos mucho que aprender. No estamos pidiendo permiso para participar; estamos reclamando el espacio que nos merecemos, pues nos dimos cuenta de que la participación política no es un privilegio de edad, sino una responsabilidad con nosotros mismos, los que nos rodean y el futuro.


Colombia lleva décadas prometiéndonos a los jóvenes que seremos "el futuro del país". Nos cansamos de esperar el turno que nunca llegaba, y ya no queremos ser el futuro, queremos ser el presente. Y cada vez tenemos más herramientas, más experiencia y más pasión para serlo.


Que les incomode o no a los mayores, ya es problema de ellos.

ISSN: 3028-385X

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