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Libertad de elegir

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David Santiago Castiblanco

Universidad Externado

En época electoral, los colombianos solemos discutir sobre candidatos, partidos y promesas de campaña. Sin embargo, cada elección presidencial hay una pregunta más profunda: ¿queremos un país donde el Estado decida cada vez más por los ciudadanos, o una sociedad donde las personas tengan mayor libertad para elegir sobre su vida, su trabajo, su empresa y su futuro?


Desde la visión de Milton Friedman, la libertad económica no es un asunto secundario. Para él, la libertad de elegir en el mercado está profundamente conectada con la libertad individual como la política. Cuando una persona decide qué comprar, dónde trabajar, cómo ahorrar, en qué emprender o cómo usar el fruto de su esfuerzo, está ejerciendo una forma concreta de libertad.


La propuesta de Friedman invita a mirar las elecciones desde otra perspectiva. Un país libre no debería tratar a sus ciudadanos como personas incapaces de decidir. Al contrario, debería permitirles construir su propio camino. Esto significa defender la iniciativa privada, la competencia y la posibilidad de que cada individuo tome decisiones económicas sin una intervención excesiva del Estado.


El debate se debe limitar a quién promete más subsidios o quién promete menos impuestos. La pregunta central debería ser qué candidato ofrece mejores condiciones para que los ciudadanos puedan decidir por sí mismos. Un buen gobierno no es necesariamente el que controla cada aspecto de la vida económica, sino el que crea reglas claras.


La libertad de elegir no se agota en depositar un voto en una urna. También implica poder escoger cómo vivir, cómo trabajar, cómo emprender y cómo progresar. Por eso, votar en Colombia debería ser más que apoyar a un candidato: debería ser una reflexión sobre cuánta libertad queremos conservar y cuánta estamos dispuestos a entregar al Estado.


Al final, la enseñanza de Friedman sigue siendo vigente: una sociedad que limita demasiado la libertad económica termina limitando también otras libertades. Colombia necesita un Estado que funcione, pero también ciudadanos libres para decidir. Porque una democracia no solo se mide por la posibilidad de votar, sino por la posibilidad real de elegir el propio futuro.

ISSN: 3028-385X

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