Dedicatoria a mis guerras

Ariana Montaño Vivas
Universidad Francisco José de Caldas
Me miraba con dolor,
con temor,
con un lo siento
que gritaba en silencio
por todo su cuerpo
y cuando me acerqué
y la abracé,
se esfumó,
desapareció,
no dejó ni ceniza,
y aún así no salí ilesa
de su despedida,
se fue
como quien no quiere irse,
como quien se aferra
a un imposible
solo por ser suelo conocido
en un mundo en constante terremoto
y, ¿cómo culparte?
si deseé que lo hicieras,
que no soltaras mis caderas
porque es en ellas
dónde siempre he marcado mis guerras,
deseé que te convirtieras
en tinta indeleble,
en un amuleto de suerte
al cual regresar siempre,
pero no puedo terminar de herirte
y auto convencerme
de que tenerte
aún tiene un propósito.
Déjame decirte
que fuiste valiente
y que si hoy camino
es porque un día
huiste a contracorriente.

