Despecho de Gardel

John Alejandro López
Universidad Tecnológica de Pereira
Recuerdo aquella tarde,
tan incipiente como el aliento
que nos envolvía,
cuando usted me tocaba
con la parte más sutil y hermosa
que le quedaba.
Esos rayos verdes
que salían de su furia
me erizaban los miedos,
todos,
sin pedir permiso.
Sus manos,
suaves como nubes grises,
de esas que no traen nada,
se me quedan
cada vez que el pensamiento se desordena y caigo en esa plenitud
de inconsistencias.
Cosas mías:
amar el Marlboro,
respirar humo,
irme a pescar tristezas
en la laguna estigia.
Lo recuerdo
cuando paso por el mismo camino, preguntándome quién era usted entre todas las manos que toqué, besé
y después extrañé.
Cinco flores.
Cinco besos, de día o de noche. Cinco promesas incumplidas.
Y al final,
ni siquiera
recuerdo su nombre.

