El amor como un acto de protesta

Andrés Felipe Peña
Unidades Tecnológicas de Santander
El amor no es igual para todos y, en Colombia, amar también ha sido resistir.
Sí, hablo del amor en la diversidad, un tema que, en un país que se define como laico, aún enfrenta desigualdades.
Las personas diversas han luchado a lo largo de la historia por tener un lugar dentro de ese “amor” que se idealiza, pero que muchas veces no las incluye. Un amor que, durante años, tuvieron que vivir en la clandestinidad; donde esconderse era una forma de sobrevivir, porque amar podría ser considerado “pecado”.
Ser quienes eran o amar libremente podía costarles la vida.
Así lo demuestran las 4.190 personas de la comunidad LGBTIQ+ reconocidas por la JEP como víctimas del conflicto armado en Colombia, o casos como el de Sara Millerrey. Personas que, desde ese mismo amor por ser quienes siempre quisieron ser o por amar sin miedo, murieron en el intento.
Ojalá algún día en este país podamos hablar realmente desde el amor. Desde el perdón que tanto hemos anhelado.
Porque sí, tal vez seamos pocos, pero nuestra voz grita por quienes fueron silenciados, por quienes ya no están.
Que el “amor” sea, algún día, un lugar para todos.
Un lugar donde nadie muera por amar, donde nadie tenga que esconderse para demostrar lo que siente.
Que aprendamos, por fin, a amar desde cualquier ángulo, sin miedo, sin violencia… sin muerte.

