top of page

Invitación

Samuel Sanabria.jpg

Leonardo Montaña Contreras

Universidad del Rosario

¿Acaso es que nunca se lo había preguntado?
¿Por qué es usted tan linda?
No se lo pregunto porque esté enamorado.


Piénselo bien, mujer:
¿qué cosa más dulce puede haber
en el mundo que sus labios y su piel?
No se lo pregunto porque los quiera conocer…


No voy a jugar ni mentir:
el color de ojos más seductor
debe ser ese negro de ahí;
a lo mejor es por eso
que me siento tan atraído a ti…

—a usted—


Esa voz suya me gusta,

le propongo que se le haga costumbre,

si le parece —si gusta—, decirme “te quiero”,

que yo le responderé como quien aprende un idioma nuevo:


con cariño, con cuidado,
para señalarle que es su mano
la que anhelo únicamente para mí.


¿Me dejaría robarle un beso?
Le prometo que no será demasiado,
aunque ahora le confieso
—y esto casi ni lo digo—
que el lugar no se lo diré en este verso.


Ni en el siguiente ni en los que vienen,
porque confesarme así no sería prudente;
entonces, dígame: ¿qué pretende?,
¿qué piensa?, ¿qué siente?,
Si la invito a tomar un café,
por medio de un poema… así, de repente.

ISSN: 3028-385X

Copyright© 2026 VÍA PÚBLICA

  • Instagram
  • Facebook
  • X
bottom of page