top of page

Liturgia del derrumbe

Samuel Sanabria.jpg

Santiago Melo León

Universidad Libre

I


Llévame a donde el río se quiebra,

donde el eco comienza a morder.

Arranca lo que ya no responde,

y déjame en el borde sin nombre.


Déjame donde el agua no recuerda,

donde mi voz se hunde sin volver.

No quiero luz ni sombra,

solo el pulso antes de ceder.


Soy un eco mal alojado,

una grieta que no termina de abrir.

Mi nombre ya no encuentra soporte,

resbala como tinta fuera de mí.


II


Quedó una carta y medio cigarro,

tinta corrida como voz que calló,

la ceniza suspendida en el borde,

sin decidir si caer o permanecer.


La carta se abre sin ser leída,

cada trazo insiste en lo mismo,

no es escritura, es residuo,

tinta aún fresca, sin fijarse.


El cigarro arde sin memoria,

deja un humo que no asciende,

se dispersa sobre la mesa,

sin encontrar dónde quedarse.


III


Tú, alcohol bendito,

Me consumiste hasta pudrirme,

La botella vacía respira un olor a derrota.

El gris plomo retumba, eco que no se extingue,

Camino entre vidrios y sombras que me azotan.


No le rezo al amor, negocio con mi condena,

Un veneno dulce arde y se fija en mi paladar.

Que la noche me encierre, que el día no insista,

El cristal quebrado dicta su versión del daño.


El azul oscuro me sabe a ceniza encendida,

El silencio me sangra y desgarra por dentro.

En tu amargura hallé la belleza homicida,

Bebo tu veneno con tu nombre en mi aliento.


Cada segundo fue desgaste en tu sombra,

Mi estructura cede sin sostén a tus pies.

El eco de mi voz se disuelve y se nombra,

Permanezco en tu sombra: mi descanso, mi juez.

ISSN: 3028-385X

Copyright© 2026 VÍA PÚBLICA

  • Instagram
  • Facebook
  • X
bottom of page