Me hice laguna

Verónica Cortázar
Universidad Francisco José de Caldas
me hice laguna
lejanía y olvido
bola de nieve
agua y llovizna
ronroneo y tambien grito
hoja en el suelo y en la copa del árbol
pájaro cantor y chillido de rata
dolor, cansancio y animal confusión,
incertidumbre y contradicción
el gris de la montaña
verde del pasto
y amarillo de la flor
dureza del ladrillo
suavidad del pelaje de un zorro
escurridiza y también enraizada
fui muchos lugares y personas y almas
mis pies cansados de buscar hogar decidieron nadar
huir y llorar ausencias
soy también un mar herido
que desborda en las casas aledañas
que destruye y hace temblar
cuando he sido pasividad
no hubo lugar en mí que quedara intacto al dolor agudo
Alarmantes ecos no logran
mancillar mi espíritu.
Voces ondulantes de
inquieto alarido
Como vestida del silencio celestial
huyo por incesables túneles.
Reos altivos carceleros del floreciente
pecho, aclaman con rigidez la huida
La patria se abre en pares
habitarla exige abandonar el
nombre.
En busca de los borracheros y
las mirlas, de los cantos
armónicos de otras lenguas,
animosamente perpetúan la cadena
mas no han de lograr mi quietud
pues el alma chorreante de
vital dulzura, en otro suelo
habrá de morir.

