Mil muertes

Cristian Navarro Silva
Universidad del Norte
En otra vida fui albañil de un abismo frente al mar
En otra vida cargué el granito que endureció mi sed
En otra vida fui el verbo que al silencio hizo hablar
En otra vida mis pies fueron surcos en el Horeb
En otra vida fui jardinero de flores sin aliento
En otra vida fui un error en la sintaxis del cuerpo
En otra vida vendí mi linaje por treinta piezas de plata
En otra vida fui el campanero que a la noche desata
En otra vida fui fotógrafo de santos olvidados
En otra vida fui el clavo que sostuvo al tiempo y la fé
En otra vida besé los relieves de mis propios pecados
En otra vida endulcé todos mis errores con sangre y miel
En otra vida fui el sastre que vistió a los santos de yeso
En otra vida hice arte con un lienzo de piel
En otra vida perdí la paciencia por un solo beso
En otra vida bebí de mi sombra en un viejo tonel
En otra vida fui el escriba de un dios que perdió la memoria
En otra vida fui motas de polvo que jugaron con la luz
En otra vida arrastré por el fango mi propia gloria
En otra vida el orgullo fue mi única cruz
En otra vida fui el herrador de los potros del cielo
En otra vida el nudo de un juramento en duelo
En otra vida amé la fatiga de mi propio martillo
En otra vida el infierno fue mi único consuelo
En otra vida fui el farero de un desierto de espejos
En otra vida fui el brillo de los astros más etéreos
En otra vida besé la soledad de mi propia sombra
En otra vida el destino me dejó morir de viejo
En otra vida fui el vidriero de una catedral de arena
En otra vida arrastré mi esperanza como una cadena
En otra vida fui el óxido dulce de un viejo candado
En otra vida el testigo de mi propio asesinato
En otra vida fui el cobrador de deudas de muertos
En otra vida el barniz de un altar de madera
En otra vida crucé por los siglos de mares desiertos
En otra vida fui un cuerpo condenado a la vigilia eterna
En esta vida soy, yo, quien recuerda que en otras fue más vasto
En esta vida soy, yo, escribiendo estos versos mientras sé que todo es escaso
Me aferro a esta vida porque fue la única que elegí,
Aunque en cada línea me desmienta y no termine de creer en mí
En esta vida soy, yo, la idea que se piensa mientras escribe
La duda que en su propio trazo aprendió a existir
En esta vida soy, yo, lo poco que en lo inmenso aún sobrevive
La mano que aun sabiéndose insuficiente, no deja de escribir.

