La ilustración es un privilegio

Sheyla Imitola Garay
Universidad del Atlántico
La ilustración es un privilegio que indistintamente genera un sesgo de discriminación entre los seres humanos. Si bien es cierto que la principal característica que nos separa de los animales es la razón y la capacidad de decisión, no siempre tomamos decisiones usando estas; que sí, no debería ocurrir, debemos, como toda herramienta o instrumento emplearla en pro de nuestro bienestar y desarrollo humano, pero para lo que a mí concierne, tomar juicio contra quien no la usa implica desconocer factores de desigualdad que nos rodean y que NO elegimos.
No siempre quien no usa la razón no lo hace porque no quiera, sino por el contrario, nunca tuvo el privilegio de ser instruido para dominar tan humana herramienta. Con la anterior información no quiero incurrir en que se deba “pensar o razonar” por aquellos que no lo hacen, sino que en un contexto marcado por profundas desigualdades no podemos exigirle a los más afectados algo que desafortunadamente no se les permite. Al trabajar más, menos horas de tiempo tienen disponibles para ilustrarse, en tanto a que no se les es posible aprender cómo utilizar de la mejor forma esta facultad.
Bien se dice que “ hierro se oxida por falta de Uso”, así mismo pasa con el intelecto y la razón; sin embargo esto no justifica que la ilustración se convierta en un criterio de discriminación social, puesto que en muchas ocasiones se debe escoger entre esta o comer. Todos podemos razonar, pero no todos podemos ser ilustrados, porque sí, somos diferentes, pero el ser diferentes no implica que no haremos lo posible para al menos, que con todo y diferencias, empecemos de la misma línea, en pro de que todos podamos acceder a educación y aprender cómo usar la razón como garantía del desarrollo humano, que nos concierne.

