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Te quiero, lobo

Samuel Sanabria.jpg

Anna María Agudelo

Universidad Tecnológica de Pereira

Llévate,

en tu caída sobre mi, lluviosa,

las angustias crueles

que acongojan mi corazón expuesto al hambre salvaje y desmesurada. Esa que devora tu cuerpo,

te deja sin huesos

y consume tu energía.

Arrastra contigo las falacias ambiguas

y esa voz entrometida

que carece de firmeza y nobleza,

que desconoce la verdad

y profesa sin entrega verdadera,

Imposibles.

Mis ilusiones,

bañadas por su miel sin dulzura,

se caen ante mis ojos.

He dejado de oír lo que tiene para decir por su banalidad,

el silencio nos invadió aunque su boca nunca calló.

No ando aceptando aquí dentro

lobos hambrientos

que llegan disfrazados

de “te quiero”.

Permítele agua,

tomar forma a esta punzada,

y que lejos de mi piel, encuentre su cauce,

se lave y desemboque con paz,

en el mar que he llorado en nombre de la fé.

Del creer.

Del amor.

ISSN: 3028-385X

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