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Ícaro

Isabella Bohórquez Romero
Universidad Jorge Tadeo Lozano
Adiós cielo.
Esta es mi renuncia final,
la más melancólica
y de la que nunca sabrás.
Ya no hay brumas soñadas,
ninguna en la que flotar,
o miradas de vitral rojo
que estés cansado de enterrar.
Ya no son “muchos los días”,
retrospectiva ya no te debía,
no hay queja que quiera,
disculpas, ni algarabía.
Ahora son solo los días,
con toda la tierra firme,
la que sembré en tu partida,
del sin sabor de mis cenizas.
Del tiempo y el cariño,
que quedó flotando de tus lazos,
en las nubes doradas de mi mente,
el día que desaparecí para ambos.
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