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¿Los jóvenes solo somos útiles en elecciones?

Foto: El Heraldo
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Ana Sofia Serrato

Universidad de la Salle

En época electoral es común evidenciar cómo los candidatos políticos se acercan a las juventudes con promesas de educación, oportunidades y mejores condiciones de vida. Nos preguntan qué soñamos, qué queremos cambiar y cómo imaginamos el futuro del país. Durante las campañas, los jóvenes parecemos ser el centro de atención, el público al que todos quieren convencer.


Sin embargo, surge una pregunta inevitable: ¿qué pasa cuando terminan las elecciones? ¿Dónde queda el compromiso real con las juventudes?


A lo largo de los años hemos visto cómo muchas campañas están marcadas por el populismo y las promesas incumplidas. Los jóvenes se convierten en un atractivo electoral, pero pocas veces en verdaderos protagonistas de las decisiones políticas. Cuando intentamos participar en debates o exigir respuestas, muchas veces somos ignorados. Y cuando nos manifestamos, se nos etiqueta como revoltosos o personas que solo buscan llamar la atención.


Frente a esta realidad, comienza a gestarse entre muchos jóvenes algo que podríamos llamar Tusa política. No se trata únicamente de apatía o de una falta de interés por los asuntos públicos, como en ocasiones se suele afirmar. Por el contrario, este malestar nace precisamente de la sensación de que, a pesar del interés y del deseo de participar, las puertas reales de la política permanecen cerradas o son abiertas solo de manera temporal durante las campañas electorales.


Con el paso del tiempo, la acumulación de promesas incumplidas, discursos vacíos y compromisos que nunca se materializan termina generando una profunda desconfianza. Muchos jóvenes sienten que sus preocupaciones son escuchadas únicamente cuando representan votos potenciales, pero no cuando se trata de tomar decisiones o construir políticas públicas que impacten verdaderamente sus vidas.


Esta sensación no surge de la nada. Se alimenta de experiencias cotidianas: debates a los que los candidatos no asisten, espacios de participación juvenil que no tienen incidencia real, propuestas que se anuncian con entusiasmo en campaña pero que desaparecen una vez se ocupan los cargos de poder. Poco a poco, la distancia entre la política institucional y las juventudes se hace cada vez más evidente.


En este contexto, la llamada Tusa política se convierte en una especie de síntoma colectivo. No es simplemente desinterés, como muchas veces se quiere reducir el problema. Es, en muchos casos, el resultado de una frustración acumulada frente a un sistema político que parece recurrir a las juventudes como símbolo de cambio durante las elecciones, pero que rara vez las reconoce como actores fundamentales en la construcción de ese cambio.


Cuando las juventudes perciben que su voz solo es relevante durante los periodos electorales, la confianza comienza a deteriorarse. Se instala entonces una sensación de distancia frente a la política, una idea de que las decisiones se toman lejos de las realidades que viven los jóvenes en sus barrios, universidades y comunidades.


Sin embargo, ignorar este malestar puede ser un error profundo. Las juventudes no sólo representan una franja importante de la población, sino también una fuerza social capaz de impulsar transformaciones importantes cuando encuentra espacios reales de participación. Reducir su papel al de simples votantes en épocas electorales significa desaprovechar un potencial enorme para la construcción de una democracia más participativa y representativa.


Por eso, más que preguntarnos por qué algunos jóvenes parecen alejarse de la política, tal vez la pregunta debería ser otra y mucho más incómoda: ¿qué tan dispuesta está realmente la política a escuchar a las juventudes, no solo en campaña, sino en la construcción cotidiana del futuro del país?


Porque mientras esa pregunta siga sin respuesta, el malestar político entre las juventudes difícilmente desaparecerá. Y con él, también seguirá creciendo la distancia entre quienes gobiernan y quienes, en teoría, representan el futuro de la sociedad.

ISSN: 3028-385X

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