Europa ante el espejo nuclear

Foto: KCNA/AP

Salma Carvajal Nader
Universidad de los Andes
El 2 de marzo de 2026, mientras los bombardeos sobre Irán seguían resonando en las noticias internacionales, Emmanuel Macron, presidente frances, tomó la palabra desde Île-Longue (la base naval que alberga los submarinos nucleares franceses en la Bretaña atlántica). Este no fue un discurso de momento. Fue un acto de ruptura estratégica. Pues, en un lugar que él mismo llamó "catedral de nuestra soberanía", el presidente francés anunció el aumento del arsenal nuclear de Francia y la oficialización de lo que denominó una "disuasión avanzada", que en sí, significa una extensión progresiva del paraguas nuclear francés hacia el conjunto del continente europeo. El timing no fue accidental, nunca lo es. Macron habló en el estallido de una nueva guerra, y Europa entera recibió el mensaje.
Para entender lo que está haciendo Macron, hay que entender primero lo que está pasando a su alrededor. El mundo al que el se dirige es uno en el que Estados Unidos e Israel llevan varios días bombardeando instalaciones militares y nucleares iraníes, en lo que la prensa ya bautizó como la "Operación Epic Fury" (DW, 2025). Es también un mundo en el que el Tratado New START, que regulaba los arsenales nucleares de Washington y Moscú (Arms Control Association, 2024), dejó de existir hace pocas semanas. En el que Rusia ha desplegado el misil hipersónico Oreshnik cerca de las fronteras europeas (El País, 2026). Finalmente, es el que la Estrategia de Defensa Nacional de Estados Unidos, publicada en enero, apenas dedica cinco líneas a las cuestiones nucleares y no menciona en ningún momento la "disuasión ampliada" hacia sus aliados. El paraguas nuclear estadounidense, en otras palabras, se está cerrando.
Lo que estamos viendo encaja bien con la lógica del balance de poder que Waltz describió en la tradición realista. Cuando una potencia hegemónica (en este caso, Estados Unidos) retira o debilita su garantía de seguridad sobre una región, los demás actores no se quedan quietos. Estos buscan compensar ese vacío, ya sea acercándose a otro polo de poder o apostando por sus propias capacidades. El sistema, en cierta forma, se autorregula.
Europa vivió décadas bajo el paraguas atlántico sin tener que hacerse esa pregunta incómoda. Ahora la tiene enfrente. Y la respuesta que se impone, casi por necesidad, es la de la auto-ayuda. En ese sentido, lo que hace Macron no es simplemente un anuncio de política de defensa. Es una respuesta a una presión que no viene de él, sino de la propia estructura del sistema internacional.
El discurso como acto constructivista
Sin embargo, quedarse solo en el análisis sistémico sería insuficiente. Para comprender por qué Macron específicamente toma esta posición, y cómo la enmarca, el análisis de ideas y normas ofrece herramientas más finas. Wendt (1992) nos enseñó que la anarquía no es un dato fijo sino una construcción social, lo que importa no son solo las capacidades materiales, sino los significados que los actores les asignan. Y Macron es, ante todo, un constructor de narrativas.
El discurso de Île-Longue va más allá de una declaración de capacidades militares. Es, en el fondo, un ejercicio de construcción identitaria. Macron construye a Europa no como un conjunto fragmentado de Estados con intereses divergentes, sino como una comunidad que comparte un mismo destino estratégico. "¿Podemos imaginar que la supervivencia de nuestros socios más cercanos se vea amenazada sin que ello afecte a nuestros intereses vitales?". En la doctrina nuclear francesa, los "intereses vitales" no son un concepto decorativo; son exactamente el umbral que justificaría recurrir al arma atómica. Ampliar ese concepto para incluir el espacio europeo en su conjunto es, en la práctica, ampliar el alcance del disuasor nuclear. No hace falta decirlo en voz alta para que sea real.
Desde una perspectiva constructivista, también es revelador analizar el momento biográfico e institucional de Macron. Un líder que lleva años promoviendo la "autonomía estratégica europea", desde su discurso en la Sorbona en 2017 hasta aquella polémica frase sobre la OTAN como "cerebralmente muerta", pero durante mucho tiempo esas ideas flotaban sin demasiado peso en la realidad. La crisis actual le da algo que ningún discurso puede fabricar solo: urgencia. Las identidades y las normas no se construyen en abstracto; se consolidan en los momentos de quiebre, cuando los marcos de referencia existentes ya no alcanzan para explicar lo que está pasando. La guerra en Irán y el repliegue americano son, para Macron, exactamente ese momento.
Pero el discurso tiene sus propias contradicciones, y vale la pena nombrarlas. Macron es explícito en lo que su "disuasión avanzada" no es: no hay decisión compartida de lanzamiento, no hay definición colectiva de intereses vitales, no hay garantía formal. En último análisis, la disuasión sigue siendo, en último análisis, un acto soberano y unilateral del presidente de la República Francesa. Lo que se le ofrece a los socios (Polonia, Alemania, los países nórdicos, Bélgica, Grecia) es participar en ejercicios conjuntos y, eventualmente, recibir despliegues en su territorio. La apariencia de una disuasión extendida, sin la sustancia que la haría creíble. Esta ambigüedad es, al mismo tiempo, una ventaja y un problema. Es una ventaja porque en la lógica nuclear la incertidumbre funciona, pues un adversario que no sabe si Francia respondería a un ataque contra Polonia tiene más razones para contenerse que si tuviera la respuesta clara. Pero es un problema porque los aliados europeos, sobre todo Alemania y Polonia, siguen mirando a Washington como su verdadero ancla de seguridad.
Europa nuclear en un mundo multipolar
El discurso de Macron ocurre también en un momento en que el mundo nuclear se está reconfigurando. China construye más armas que nadie. Corea del Norte expande su programa balístico. India y Pakistán aumentan sus arsenales. Y con las capacidades nucleares iraníes aún no del todo desmanteladas, como el propio Macron reconoce, la posibilidad de una proliferación en cadena en Oriente Medio es real. El régimen de no proliferación está más presionado que en cualquier otro momento desde el fin de la Guerra Fría.
En ese contexto, Europa importa más de lo que parece. Francia y el Reino Unido son potencias menores frente a los arsenales de Rusia o Estados Unidos. Pero su peso no es solo numérico. Si Europa logra articular una postura nuclear coherente y manda una señal clara el continente puede garantizar su propia seguridad sin depender indefinidamente de Washington. Si fracasa, si la disuasión avanzada queda a medias, si París y Berlín no se ponen de acuerdo, si los aliados siguen prefiriendo las bombas americanas a cualquier coordinación con Francia, el mensaje será el opuesto.
Macron también reconoce la dimensión ética. Las armas nucleares "tienen su carga de terror", dice, y no pueden reducirse a pura estrategia. Es una concesión honesta, aunque enseguida llega el argumento clásico; la disuasión es la mejor garantía de paz. Una paz sostenida sobre la amenaza de destrucción masiva es, en el mejor de los casos, una paz incómoda. Y la pregunta que queda es si Europa está respondiendo a una necesidad real o abrazando un modelo de seguridad que ya debería estar superado.
El discurso de Île-Longue condensa las tensiones que definen el momento internacional: soberanía versus proyecto europeo, auto-ayuda versus seguridad colectiva, disuasión versus la aspiración a un mundo sin armas nucleares. Ahora bien, Macron hace lo que haría cualquier actor racional cuando el sistema se vuelve más inestable: refuerza capacidades y busca coaliciones. La teoría le da la razón. Pero, el constructivismo nos recuerda que el orden internacional no es solo una estructura dada, sino también una narrativa que los líderes construyen y disputan. Acá radica el dilema, no solo si Europa puede tener una disuasión creíble, sino qué tipo de Europa quiere construirse alrededor de ella. Un proyecto que nació como respuesta al horror de las guerras mundiales y como apuesta por un orden basado en reglas e instituciones merece, al menos, una reflexión colectiva que el discurso de Macron apenas introduce. La guerra en Irán y la retirada americana no son el fin de la historia europea, sino el comienzo de una nueva fase.
Referencias
CNN en Español. (2026). Francia aumentará ojivas nucleares. https://cnnespanol.cnn.com/2026/03/02/mundo/francia-aumentara-ojivas-nucleares-ap
Deutsche Welle. (2026). La guerra con Irán, explicada en mapas y gráficos. DW en Español. https://www.dw.com/es/la-guerra-con-ir%C3%A1n-explicada-en-mapas-y-gr%C3%A1ficos/a-76236731
Deutsche Welle. (2026). La nueva política nuclear de Macron y sus efectos en Europa. DW en Español. https://www.dw.com/es/la-nueva-pol%C3%ADC3%ADtica-nuclear-de-macron-y-sus-efectos-en-europa/a-76217850
Infobae. (2025, 27 de diciembre). Rusia comenzó a trasladar sus nuevos misiles hipersónicos a una antigua base aérea de Bielorrusia. https://www.infobae.com/america/mundo/2025/12/27/rusia-comenzo-a-trasladar-sus-nuevos-misiles-hipersonicos-a-una-antigua-base-aerea-de-bielorrusia/
Le Grand Continent. (2024). Construir un nuevo paradigma europeo: El discurso completo de Emmanuel Macron en la Sorbona. https://legrandcontinent.eu/es/2024/04/25/construir-un-nuevo-paradigma-el-discurso-completo-de-emmanuel-macron-en-la-sorbona/
Le Grand Continent. (2026). La disuasión avanzada: ¿Ha europeizado Emmanuel Macron la doctrina nuclear francesa? Discurso íntegro en Île-Longue (L. Gautier, Introd.). https://legrandcontinent.eu/es/2026/03/02/la-disuasion-avanzada-ha-europeizado-emmanuel-macron-la-doctrina-nuclear-francesa-discurso-integro-en-ile-longue/
Liang, X. (2024). New START at a glance. Arms Control Association. https://www.armscontrol.org/factsheets/new-start-glance
Macron, E. (2019). Entrevista: "Jugeant l'Otan en état de 'mort cérébrale', Emmanuel Macron invite l'Europe au sursaut". France 24. https://www.france24.com/fr/20191107-union-europeenne-otan-emmanuel-macron-mort-cerebrale-entretien-economist
