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Reseña “Sobre el Estado”, de Pierre Boudieu

Pierre Bourdieu. Foto: El Salto
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Celeste Galeano Arias

Universidad Externado

“Sobre el estado”, curso impartido por Pierre Bourdieu entre 1989 y 1992, no es un escrito convencional sobre teoría política; es una investigación sobre las bases ocultas del orden social. Bourdieu abre la primera lección con una advertencia que define su proyecto: "Un asunto impensable. [...] ¿Cómo pensar el Estado? ¿Cómo pensar algo que se las arregla para imponer, a quienes pretenden pensarlo, categorías de pensamiento que son producto del Estado?" (Bourdieu, 2014, p.7). El sociólogo denuncia así la trampa epistemológica que acecha toda reflexión sobre el poder: las herramientas con las que se enfrenta son producto de ese poder. Por esto, critica las teorías dominantes, tanto la tradición liberal (el Estado como árbitro neutral) como la tradición marxista (el Estado como instrumento de la burguesía) pues "ponen el acento en las funciones y escamotean la cuestión del ser y del hacer de eso que se denomina Estado" (Bourdieu, 2014, p.10). Ambas incurren en funcionalismos que impiden preguntarse por la génesis y estructura de la realidad.


Frente a estas concepciones, Bourdieu propone una definición provisional que modifica la célebre fórmula de Max Weber: el Estado como "el monopolio de la violencia física y simbólica legítima" (Bourdieu, 2014, p.8). Es por esto que se entiende la violencia simbólica como la capacidad de imponer categorías de percepción y es, al mismo tiempo, su condición de posibilidad. Para desarrollar esta idea, comprender la distinción entre dos formas de integración social es crucial: la integración lógica describe el acuerdo inmediato sobre las categorías fundamentales de pensamiento y construcción de la realidad, y la integración moral es el acuerdo sobre valores compartidos. A partir de esto, Bourdieu sostiene que "el Estado es la base de la integración lógica y de la integración moral del mundo social y, por eso mismo, el consenso fundamental sobre el sentido del mundo social que es la propia condición de los conflictos sobre el mundo social" (Bourdieu, 2014, p.9). No hay conflicto político posible sin un acuerdo previo sobre las reglas del juego, los territorios de desacuerdo o los modos legítimos de expresión del disenso. Ese acuerdo previo o “ilusión bien formada”, en palabras de Durkheim, es obra del Estado.


La comprensión del Estado como productor de categorías mentales encuentra un eco esclarecedor en Philip Abrams, quien distingue entre el sistema-estado definido como el entramado institucional y la idea de Estado que es la representación simbólica que unifica y naturaliza ese entramado. La "idea de Estado” cumple la función ideológica de presentar lo particular como universal, ocultando las contradicciones internas del sistema (Abrams, 1988 p.55-89). El Estado para Bourdieu no es bloque homogéneo: es un campo estructurado por luchas de la burocracia que disputan por imponer su visión. Esta concepción del Estado como campo de fuerza permite dejar de lado el “funcionalismo de lo peor” que reduce el Estado a un instrumento de la clase dominante.


A partir del pensamiento de Bourdieu se trasladan diversas preguntas al contexto latinoamericano. Una de ellas es: ¿cómo opera esta “ilusión bien fundamentada” en contextos dónde el Estado no surgió de luchas internas sino de imposiciones externas? Este cuestionamiento encuentra vía de respuesta en el pensamiento de Theotio Dos Santos. Desde la teoría de la dependencia, Dos Santos analiza Estados en la región que se constituyeron sobre una herencia colonial que marcó sus estructuras desde la raíz, las cuales no surgieron como expresión de soberanía popular consolidada, sino como administraciones organizadas para gestionar territorios cuya relación es de subordinación. Mientras que el Estado europeo que estudia Bourdieu pudo presentarse como producto de luchas internas que culminaron en una "ilusión bien fundamentada” de universalidad, el Estado latinoamericano enfrenta una dificultad adicional: las categorías con las que intenta legitimarse —la nación, el interés general, la ciudadanía— fueron, en gran medida, importadas, y a menudo chocan con realidades marcadas por la heterogeneidad cultural y la exclusión de mayorías. Dos Santos denuncia precisamente el "truco intelectual maldoso" de aquellas ciencias sociales que pretenden "explicar a los pueblos colonizados cómo alcanzar las condiciones de vida obtenidas por los pueblos colonizadores sin las ventajas obtenidas por su pasado colonizador" (Dos Santos, 1978. p.154). La violencia simbólica que Bourdieu identifica en la imposición de categorías estatales adquiere así, en América Latina, un rostro específico: la imposición de moldes europeos sobre poblaciones atravesadas por diferencias étnicas y regionales que el Estado ha gestionado históricamente mediante la invisibilización o la represión.


La naturalización de un orden que se presenta como inevitable es lo que los autores tratados presentan como verdadero horror. Bourdieu muestra cómo el Estado logra que olvidemos su génesis para aceptar eternas categorías que son históricas. Abrams contribuye a desmontar la "idea de Estado" que oculta las prácticas concretas de dominación. Y Dos Santos, desde América Latina, revela que esa naturalización que opera sobre el telón de fondo de una herida colonial no cerrada, donde el Estado ha sido promesa de inclusión y máquina de exclusión.


Referencias


Abrams, P. (1988). "Notes on the Difficulty of Studying the State". Journal of Historical Sociology, 1(1), pp. 58-89.


Bourdieu, P. (2014). *Sobre el Estado. Cursos en el Collège de France (1989-1992)*. Barcelona: Anagrama.

Dos Santos, T. (1978). Imperialismo y dependencia. Caracas: Ayacucho.


Dos Santos, T. (2002). La teoría de la dependencia. Balance y perspectivas. México: Plaza & Janés.

ISSN: 3028-385X

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