Mahatma Gandhi y la influencia de la resistencia no violenta

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Álvaro José Angulo
Universidad San Buenaventura
El 8 de noviembre se conmemora la fecha en el que el Congreso Nacional Indio emitió instrucciones para la no cooperación pacífica y la resistencia, a pesar de que el movimiento "Quit India" (Abandonen la India) seguía siendo reprimido y su líder, Mahatma Gandhi, estaba encarcelado. Gandhi, una de las figuras más emblemáticas del siglo XX, desarrolló una filosofía política y social profundamente influenciada por sus experiencias en Sudáfrica y sus interacciones con pensadores y activistas de su tiempo. A través de su concepto de satyagraha, o resistencia no violenta, Gandhi desafió los sistemas opresivos de su época, proponiendo una forma de lucha pacífica que buscaba transformar tanto al oprimido como al opresor. Este ensayo busca analizar la relación entre Gandhi y otros pensadores clave como León Tolstói y Henry David Thoreau, en el marco de la teoría de la contracultura, destacando las tensiones y convergencias ideológicas entre sus propuestas.
Gandhi llegó a Sudáfrica en 1893 como abogado, contratado para defender los derechos de la comunidad india en un contexto marcado por una feroz discriminación racial. Esta vivencia sería crucial para el desarrollo de su pensamiento. Durante sus 21 años en Sudáfrica, Gandhi se enfrentó directamente al racismo institucionalizado, lo que lo impulsó a liderar una serie de protestas pacíficas, como las campañas de desobediencia civil, que sentaron las bases de su futura lucha en India contra el dominio colonial británico (Parekh, 1997).
La discriminación vivida por Gandhi no solo fue un desafío personal, sino también un estímulo para su evolución como líder espiritual y político. Durante este período, fundó varias comunidades experimentales, como el Phoenix Settlement y la Tolstoy Farm, donde practicaba los principios de vida simple y autosuficiencia, valores que más tarde se integrarían al satyagraha. La creación de estos espacios de resistencia ética fue una forma de contracultura, pues representaban un rechazo consciente a los sistemas de opresión que predominaban tanto en Sudáfrica como en el resto del mundo.
Aunque Gandhi y León Tolstói nunca se conocieron en persona, su relación intelectual fue profunda. A través de una serie de cartas intercambiadas entre 1909 y 1910, Tolstói ofreció apoyo y validación a la resistencia no violenta de Gandhi, reconociendo que este tipo de lucha estaba alineada con su visión cristiana radical, centrada en la no violencia y el amor como principios fundamentales (Gandhi, 2010). En particular, la obra El Reino de Dios está en vosotros tuvo una influencia transformadora en Gandhi, quien adoptó el concepto de resistencia pacífica como una estrategia política capaz de movilizar a las masas sin recurrir a la violencia.
Gandhi, por su parte, fundó la Tolstoy Farm en Sudáfrica, como un tributo a las ideas de Tolstói, creando una comunidad autosuficiente en la que sus miembros practicaban la resistencia no violenta y la austeridad, en un ejercicio claro de contracultura frente a los valores dominantes de la época. La influencia de Tolstói sobre Gandhi se puede considerar una de las bases filosóficas de la contracultura del siglo XX, ya que ambos proponían un rechazo radical a las estructuras de poder y violencia que caracterizaban a las sociedades occidentales y coloniales.
En las cuestiones diatópicas entre estos exponentes se va relacionando la influencia de Thoreau sobre Gandhi es otro elemento clave en este análisis. En su ensayo Desobediencia Civil (1849), Thoreau argumenta que la conciencia individual debe prevalecer sobre las leyes injustas impuestas por el Estado, lo que establece un precedente filosófico para la resistencia pacífica que Gandhi más tarde adoptaría (Thoreau, 2003). Thoreau se opuso a la guerra de Estados Unidos contra México y al sistema esclavista, rechazando el pago de impuestos como forma de protesta, lo que lo colocó en una posición contracultural respecto al sistema político estadounidense.
Gandhi reconoció explícitamente la influencia de Thoreau, señalando que la idea de desobedecer leyes injustas fue revelada por este pensador en su ensayo. Para Gandhi, la desobediencia civil no era solo un acto de protesta, sino un medio para alcanzar una transformación ética y espiritual, tanto en el individuo como en la sociedad (Gandhi, 1929). Esta idea de resistir sin recurrir a la violencia se convirtió en la piedra angular de su lucha en India y en Sudáfrica, reflejando un claro rechazo a los métodos tradicionales de resistencia que implicaban el uso de la fuerza.
La aproximación de Gandhi a la resistencia no violenta se puede entender dentro del marco de las teorías de la contracultura. Según los estudios de Herbert Marcuse (1964), la contracultura surge como una respuesta crítica a las estructuras sociales y políticas dominantes, desafiando las normas establecidas a través de prácticas alternativas y propuestas transformadoras. Gandhi, al igual que otros pensadores como Tolstói y Thoreau, encarnó este desafío, proponiendo una forma de lucha radicalmente distinta a la violencia y al enfrentamiento directo. La contracultura de la no violencia que promovió Gandhi no solo cuestionaba el orden social colonial, sino también las estructuras de poder profundamente arraigadas en las tradiciones políticas y espirituales de Occidente.
Sin embargo, la relación entre Gandhi y estos pensadores no estuvo exenta de tensiones. Mientras que Tolstói y Thoreau abogaban por la resistencia pacífica como una forma de salvación personal y ética, Gandhi la entendía como un acto colectivo destinado a transformar la sociedad y liberar a los pueblos oprimidos (Parekh, 1997). Esta diferencia en la interpretación de la resistencia no violenta muestra cómo las teorías de la contracultura pueden tener múltiples dimensiones, adaptándose a contextos específicos y a los diferentes objetivos de los movimientos sociales.
La figura de Mahatma Gandhi, al igual que la de Tolstói y Thoreau, representa una convergencia filosófica fundamental para entender la evolución de las teorías de la contracultura y la resistencia no violenta. A través de su experiencia en Sudáfrica, Gandhi desarrolló un pensamiento político que desafiaba las estructuras de poder coloniales y raciales, proponiendo un modelo de lucha que trascendía el uso de la violencia. Su influencia, combinada con la de otros pensadores, creó un legado que continúa inspirando movimientos sociales en todo el mundo. La resistencia pacífica, como herramienta de transformación política y espiritual, sigue siendo un pilar fundamental en las luchas contemporáneas por la justicia social.
Referencias
Gandhi, M. (1929). My experiments with truth. Navajivan Publishing House.
Gandhi, M. (2010). Gandhi's philosophy and the ethical life. Shambhala.
Marcuse, H. (1964). One-dimensional man: Studies in the ideology of advanced industrial society. Beacon Press.
Parekh, B. (1997). Gandhi's political philosophy: A critical examination. Macmillan Press.
Tayler, E. (2007). Tolstoy and Gandhi: A shared commitment to non-violence. Philosophy and Society, 37(4), 1-15.
Thoreau, H. D. (2003). Civil disobedience. Dover Publications.



