Después del quiebre

Foto: Andrea Studios

Sara Borja Mesa
Universidad Tecnológica de Pereira
En medio del calor y el aire espeso de la Virginia, viene Jhonny pedaleando sobre la Variante, con una naturalidad que no parece esfuerzo sino costumbre y ganas. Volea la mano para saludar, señala una panadería de carretera que evidentemente ya conoce y sugiere conversar allí.
Adentro, la vista se queda en la carretera, seguida de un taller mecánico, sí, de esos a los que no les faltan los sonidos fuertes.
Pide un tinto mientras acomoda su bicicleta adaptada, las personas dentro y fuera del lugar se quedan viéndolo y también a su vehículo antes de que tomemos asiento, la atención del momento se quedó en este ciclista que con una sola pierna se bajó sin aparentar sufrimiento alguno a disfrutar de su café.
Jhonny es de esos a los que les gusta socializar y empezar la conversa, mientras eso le echó un sobre de azúcar al tinto caliente, se dejó el casco puesto y en él engarzó sus tan llamativas gafas deportivas.
Teniendo solo 43 años le agradece a Dios diariamente por darle otra oportunidad, transformar su vida, darle una pasión y un hogar: la bicicleta. Decidir montarla y salir con ella -al principio con prótesis- lo convirtió en un referente risaraldense, la liga de este departamento lo ha acogido por ocho años, haciendo que Jhonny se fortalezca en el deporte cada vez más, dice que el ciclismo lo salvó de quedarse en una silla de ruedas o de no verle gracia a nada por el resto de su adultez.
“Me levanto todos los días faltando un cuarto para las cinco, es sagrado sacar un tiempito de oración; soy muy creyente y trato de hacerlo sin falta para seguir con un calentamiento, no me gusta montarme a la cicla de una. Voy a entrenar con el profe Evelio y un día a la semana es de recuperación, esos son los viernes".
Aunque siempre ha sido disciplinado y practica deporte desde pequeño, hubo un momento que retó su mentalidad y lo alejó del fútbol, deporte en el que destacó durante su adolescencia: cuando termina el bachillerato decide entrar a las fuerzas militares, allí se enfrenta a un fuerte combate con las FARC en medio de un operativo en el año 2007 buscando el rescate del exministro Fernando Araújo, el cual estuvo secuestrado 6 años en los Montes María (cuna de gaitas y cumbia).
El viterbeño queda gravemente herido, pero fue considerado el milagro entre sus compañeros al salir con vida, tras este suceso amputan su pierna derecha sobre la rodilla y a su vez se ve afectada la mano derecha.
Desde el momento que Jhonny perdona a sus atacantes empieza su rehabilitación.
“Después de esta recuperación quería seguir haciendo deporte, busqué por muchos lados pero no me acomodaba, el fútbol pa’ mi era ya muy incómodo. Hace unos 11 años tomé la decisión de subirme a una bicicleta y ese es el momento que más agradezco de todo el proceso, poder inspirar a otros mientras pedaleo es el triunfo para mí”.
Empezó a conocer su cuerpo de cero, pedaleó las primeras veces con una prótesis, pero al llegar a la liga risaraldense y hasta este momento se ha desprendido del peso artificial, demostrando que su verdadero talento no tiene que depender de dos apoyos, ahora el trabajo más honesto e impactante está en la fuerza brutal de su pierna izquierda.
“Hombre, quien dijera, yo valoro mucho lo que me pasó también, eso me enseñó bastante en la vida, me ha hecho más perseverante, he visto lo que logra mi disciplina; aunque la vida social se pierde un poco por esto, a las ocho y media yo ya estoy en la cama pa al otro día madrugar y siga; por ahí intenté tener una novia, pero siempre es complicado. Las oportunidades que Dios me da con la bicicleta me recuerdan que no me estoy esforzando en vano, es verdad que siempre va a haber alguien mejor que yo, pero todos fallamos en algún momento, si alguien delante de mí flaquea trato estar ahí para avanzar y lograr una meta más”.
Mientras dobla la bolsa del azúcar vacía hasta volverla diminuta, cuenta e incita con su forma de hablar a amar cada parte del cuerpo, cada extremidad de él. Ha sido invitado a charlar con jóvenes en diferentes instituciones mayormente en su pueblo Viterbo, su mensaje es vivir cada instante, cuidarse física y espiritualmente y a no quedarse con lo fácil. Lo llena de emoción hablar con jóvenes y poder motivar a las personas que tal vez no tienen un proyecto de vida o tienen malos hábitos.
Y en efecto Jhonny decidió no quedarse con lo fácil, ha construido un camino que lo ha hecho feliz, se ha enfocado en las herramientas que tiene y no limitarse por las que le faltan.
Los resultados reflejan su trabajo y sin dejar atrás el amor que tiene el profe Evelio Cely al entrenar paradeportistas en Risaralda, Jhonny ha participado en diversas competencias dándole a Viterbo medallas que representan su proceso: Campeonato nacional de paracycling de pista y ruta 2025 en el que se llevó el oro en su categoría, Juegos paranacionales ganando medallas de bronce y de plata en su terreno seguro que es la pista.
Como muchos deportistas hoy, uno de sus objetivos y tema que lo motiva cada día es obtener la categoría “Deportista apoyado en el departamento de Risaralda”. Espera mostrar sus avances a lo largo del año en la Copa Colombia de pista 2026 y volver a Risaralda con las manos llenas.
“Yo vivo sorprendido de mí mismo, de todo por lo que he pasado, Dios me ha dado tanta fuerza que hasta me he gozado mucho mis experiencias, he logrado reírme de lo que cualquiera vería como desgracias y hasta he ahorrado platica, por ejemplo con las zapatillas de ciclismo, hago vaca con un amigo de Antioquia, él es amputado pero de la pierna izquierda y ahí quedamos los dos estrenando; a todo hay que sacarle lo bueno, lo chistoso y con mis compañeros lo hemos entendido muy bien”.
Habla de sus logros sin centrarse en ello, parece que ha encontrado el éxito en algo más duradero y simple a los ojos de muchos: poder montarse en una bicicleta.
Con la taza vacía y el sobre de azúcar doblado minuciosamente encima de la mesa, accede a que pague su tinto, sonríe como si el gesto le fuera ajeno, agradece y la conversación se alarga un poco más, sin prisa; afuera el calor no ha cambiado. Se dirige a su bicicleta, que se nota es ya una extensión de él, pedalea y con ese movimiento su historia sigue.

