El papa ¿de izquierda radical?

Foto: Vatican Pool (Getty)

Simón Gutiérrez Hernández
Universidad Francisco de Paula Santander
En las últimos semanas el presidente de Estados Unidos Donald Trump, por medio de su red social Truth Social, calificó al papa León XIV de “débil ante el crimen”, “terrible en política exterior”, lo acusó de ser “una persona muy liberal” y también le pidió “dejar de complacer a la izquierda radical”. Todo esto en respuesta a los diversos pronunciamientos del papa rechazando la guerra y la violencia, que, aunque no mencionaban explícitamente al mandatario estadounidense, tácitamente todos sabían a quién estaban dirigidos —incluso el propio Donald Trump—.
Resulta ilógico e impensable sostener que el papa, líder de la institución que ha defendido históricamente valores conservadores, sea catalogado por Trump como un líder que complace a la izquierda radical. Una persona que no está de acuerdo con la ideología de género, el aborto o la eutanasia no puede ser incluida en el mismo grupo que la “izquierda radical”.
El verdadero problema es que el mandatario pretende vincular la paz exclusivamente con un espectro político: en su caso, la derecha. Sin embargo, la paz es simplemente un llamado humanístico que propone la convivencia plena entre todos; vive en cada uno de nosotros, muchas veces sin que lo sepamos. No distingue razas, creencias, religiones, etnias ni inclinaciones políticas.
La crítica al papa no es más que un reclamo infundado del presidente. Siendo León XIV el primer papa nacido en Estados Unidos, Trump probablemente esperaba que el sumo pontífice respaldara su agenda en temas como la migración, la paz y la guerra. Sin embargo, León ha demostrado todo lo contrario, actuando en plena congruencia con sus valores cristianos, basados en el Evangelio.
El papa no transmite un mensaje político ni ideológico. Transmite un mensaje profundamente humano.

