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Los viejos politiqueros aconsejando juventudes

Foto: AFP

Juan Pablo Flórez

Universidad del Valle

Desde las elecciones de los Concejos Municipales de Juventudes (CMJ) en 2021 hemos visto cómo algunos “líderes juveniles” son sólo marionetas al servicio de los politiqueros de vieja data que llegan a esa corporación simplemente a corromper los procesos políticos que puedan brindar cambios reales para las juventudes de nuestro país.


El anuncio de la Registraduría Nacional sobre las elecciones de los CMJ en 2021 fue recibido con esperanza por los sectores sociales y populares. No era para menos: venía después del estallido social en Colombia, que tuvo a las juventudes como protagonistas. Para muchos significó que, por fin, el Gobierno Nacional y municipal estaban escuchando lo que pensaban y deseaban los jóvenes.


Pero no sólo los jóvenes estaban dichosos, también lo estaban los políticos de vieja data porque allí, en esa instancia donde es más el jolgorio que lo que realmente se decide, era un perfecto caldo de cultivo para las nuevas semillas de lo que sería su legado.


Ahora bien, no todos los liderazgos que llegaron a los CMJ se alinearon con los politiqueros, pero el problema radica en que las juventudes, como individuos que entran tempranamente al mundo adulto, son más útiles como obreros que como críticos y eso lo demuestra la poca formación política que poseen, puesto que termina convirtiéndolos en manipulables y esto último hace que, por ejemplo, quien ha gobernado el Valle como si fuera su gran finca y lo desfalca en educación, salud e infraestructura, pueda sonar bien a oídos de quienes no conocen su proceder y accionar.


Con esto no pretendo quitarle la responsabilidad a los jóvenes, pero quisiera creer que se peca de inocente y el que no sabe es como el que no ve. Al tener poca experiencia política, estar viviendo una nuevo mundo y no saber cómo manejar estos procesos, algunos jóvenes llegaron a esa corporación sin propuestas claras ni proyecto político, siendo presas fáciles de aquellos que endulzan oídos pues esa termina siendo su profesión.


También está el caso de aquellos que llegaron por la mano sagrada de sus “mentores” que les pusieron vallas, les financiaron sus campañas y les acercaron a sus estrategas políticos, aquellos jóvenes tienen un proyecto político, pero no para las juventudes, es un proyecto para seguir los pasos de sus jefes, ser dóciles y dogmáticos, en última instancia.


En conclusión, y dejando más preguntas que respuestas, le remito al lector la siguiente cuestión: ¿Son los concejos de juventudes un espacio de formación política para la nueva clase dirigente alineada a las transformaciones que este país requiere, o por el contrario, son esos mismos espacios los que forman a los nuevos Iván Duque o las nuevas Claras Luz Roldán?

ISSN: 3028-385X

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