top of page

Para cuando me olvides

Foto: David Trinks

Juan José Casallas

Universidad Javeriana

Pienso constantemente en el pasado distante, en lo diferentes que alguna vez fueron las cosas. Pienso en ti porque fuiste un corte definitivo, un antes y después de que dejaras este mundo. Después de ti la vida nunca volvió a sentirse igual, el cielo nunca volvió a tener colores tan vivos, los atardeceres no fueron tan bellos y entre las nubes de la noche es cada vez más difícil ver el brillo de las estrellas lejanas.


Mientras he luchado contra el paso del tiempo que intenta borrar cada rastro de tu existencia de mi mente, ya que nada es más frágil ante los años que nuestras memorias más tempranas, me he dado cuenta de que más que a un recuerdo me aferro a sombras y fantasmas y no a una persona real.


¿Cómo puede ser que sepa tan poco de la persona que más he amado en toda mi vida?


Fue así, al darme cuenta de esto, que mi lucha se convirtió en pregunta y en curiosidad por saber quién fuiste realmente; es lo único que puedo hacer, ya que mi única certeza es que nunca obtendré una respuesta.


¿Cómo eras cuando tenías mi edad?

¿A dónde fuiste al colegio?

¿Quién era tu mejor amigo cuando eras niño?

¿Cuál era tu color favorito?

¿Cómo te llamaba tu mamá de niño?

¿Qué te hizo llorar o reír? ¿Qué cosas te maravillaban de este mundo?


Creo firmemente que sufrimos dos muertes: la primera al dejar de respirar y la segunda cuando la última persona que alguna vez nos conoció nos olvida. Pero ¿cómo puedo yo recordarte y permitirte seguir viviendo en mi mente cuando apenas te conocí? Guardo algunos recuerdos, tal vez más de una docena, como los Marlboro rojos que tanto te gustaban, las boinas que te ponías o el abrazo que me dabas cuando llegabas del trabajo todos los días, pero no es suficiente. Me sé el nombre de tu padre por casualidad y al de tu abuelo se lo tragó el tiempo. ¿Le ocurrirá lo mismo al tuyo? ¿Como le ocurrió a casi todo lo que fue tu vida y a todos los momentos que te hacian quien eras?


Desearía que hubiéramos tenido un par de años más, que no te hubieras ido tan temprano de mi vida; desearía recordar el sonido de tu voz o haberte conocido lo suficiente como para saber cómo habrías actuado en situaciones determinadas o qué consejos me habrías dado cada vez que te necesité en los años que vinieron. Deseo muchas cosas, varias de ellas imposibles.


Sé que esta pregunta me perseguirá por el resto de mi vida. Ya sea que muera en un par de años todavía un hombre joven o en muchas décadas siendo ya viejo, este será mi último pensamiento: que ojalá la muerte y el más allá me puedan dar una respuesta.


Si pudiera viajar en el tiempo no iría a ver cómo se construyen las pirámides; creo que preferiría ir a verte a ti desde la distancia e intentar conocerte, así fuera solo por cinco minutos.


No importa que lleve tu apellido o que guarde una foto tuya cargándome de bebé en la billetera; la verdad es que la vida no me dio tiempo suficiente para pasar contigo y conocerte, y nunca podré hacerlo. Nunca pude realmente conocer a mi padre.

ISSN: 3028-385X

Copyright© 2026 VÍA PÚBLICA

  • Instagram
  • Facebook
  • X
bottom of page