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Demencia y narcisismo en la destrucción del hombre

Foto: Evelyn Hockstein (Reuters)
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Juan Felipe Méndez

Universidad Sergio Arboleda

En el último año alrededor de todo el mundo ha surgido una duda clave que podría afectar la perspectiva política internacional: Cuando Donald Trump toma una decisión, ¿actúa como un estratega que media por sus intereses o un ser en declive cuya mente avanza hacía la locura? Médicos, especialistas, opositores e incluso antiguos aliados han dudado de la sanidad mental del presidente, afirmando que padece de una demencia frontotemporal que ha afectado su capacidad cognitiva, una enfermedad que afecta principalmente los lóbulos frontal y temporal del cerebro, alterando el juicio, la conducta y el control de impulsos.


Según distintos psicólogos, el presidente Trump presenta señales compatibles con la enfermedad. Sin embargo, reducir sus acciones a una enfermedad mental sería muy simplista, ya que muchas de sus acciones se ven impulsadas más por el narcisismo que por una enfermedad concreta. Trump busca admiración permanente, no tolera la derrota y convierte cualquier crisis en un escenario personal.


A nivel económico el presidente ha hecho lo que mejor sabe hacer, crear pánico y llevar su hambre de atención a nivel global; Utiliza el miedo como herramienta de poder provocando pánico en los inversores para luego presentarse como el único capaz de controlar el mercado. Su apodo dentro de los ciudadanos, TACO (Trump always chickens out), o Trump siempre se asusta en español, refleja eso de manera perfecta a nivel pragmático: amenaza, pero cuando sus intereses se ven en juego retrocede y negocia, como pasó en Irán, cuando el precio del petróleo subía desmedidamente y su imagen comenzaba a debilitarse decidió sentarse a negociar bajo condiciones que antes rechazaba.


La guerra que se está librando en Medio Oriente muestra como un líder con tanto poder actúa sin freno alguno de manera impulsiva. En vez de priorizar la estabilidad internacional, Trump se dedicó a mostrarse como un líder fuerte que salva a su aliado Israel. Su necesidad de reconocimiento llevó a mostrar las vulnerabilidades militares de Estados Unidos, y las fortalezas defensivas de Irán. Cuando se veía débil frente al enemigo salía en Truth social a jactarse de sus logros, afirmar que iban a llevar a Irán a la edad de piedra, e incluso exclamar “viva Allah” el día de pascua, cosa que ni en sus aliados más cercanos cayó bien.


Sus discursos desordenados, los cambios bruscos de tema, la agresividad constante y sus contradicciones públicas, son señales de su deterioro cognitivo y que a pesar del narcisismo que Trump maneja en el día a día, se puede afirmar que la enfermedad cerebral le ha empeorado su capacidad de raciocinio y comunicación.


Al entender las implicaciones de esto, se puede intuir que una de las personas con más poder en el mundo, está arriesgando la estabilidad mundial, al borde de una guerra nuclear, por su necesidad de mostrarse al mundo como el gran mesías, y su incapacidad para retirarse del poder a pesar de su condición mental, es prueba de su obsesión con no mostrar debilidad frente al público, esto como valor intrínseco que lo llevo a donde está hoy.

ISSN: 3028-385X

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