top of page

Eclipse

aranguren_edited.jpg

Jaider Felipe Flórez

Universidad Nacional

Me levanté, lloré, sufrí, recordé lo que te dije y no, no me arrepiento, no te llegan los mensajes, me odio, me bloqueaste, lo acepto, fue la respuesta lógica de una persona que te quiso tanto y que al final se cansó, de todo lo que hiciste y más por las cosas que no terminaste de hacer, solo me desperté, miré la hora, e iba tarde a esa clase de Derecho a la que no iba asistir, me resigne a buscarte, a desearte feliz día, pero no, no llegaron aquellos mensajes que con tanta facilidad antes respondías, y que con tanto amor te enviaba, lo raro, las ganas de vomitar, no por el alcohol de la noche anterior sino por el dolor de mi estomago que el día antes en el paradero del bus G536, frente a la estación Santa Isabel, me dio un ataque de miedo, de desesperación, aquella reacción de mi cuerpo, hoy la entiendo, era una parte de mí que moría, mientras llorabas, mientras comprendía mi cabeza que jamás iba a volver a acariciar ese cabello color chocolate, ni estar tan cerca que a nuestros labios solo los separé la gorra que tengo puesta, mientras con ternura los dos fruncíamos la nariz, una señal de amor, en la que con inocencia planteábamos que todo iba a salir bien, que todo lo que con tantas ganas y risas una noche anterior jamás imaginábamos se iba a romper, porque en medio de mi soledad, de mi miedo, de la vorágine de la situación, mi mente solo era capaz de imaginarte, aquella noche donde en medio de los picos, al frente de la facultad de geociencias, te robe o nos robamos tantos como para calmar y recordar lo que había pasado ese primero de noviembre.


Llegué a las 9:20 am a la clase de Lógica y argumentación, que terminó siendo “Solteros I” en donde el tema era, “Llorar III” y si, no estabas tú, para ser los II que faltaban. No quise mirar a nadie, no quería hablar con ese amigo que la noche anterior vio como derroché lágrimas, mientras clamaba tu presencia, le pasé los cigarros que tanto odiaste y que compré pensando en fumar, pero no pude, porque sabía que no te gustaría y que, si ya estábamos lejos, me iba a separar cada vez más. Las dos clases más aburridas que he tenido, lo bueno, se pasaron rápido y solo me fui, quería ir a ese lugar donde el día anterior te vi llorar, rota, por mi culpa, ¿por qué? Porque creí que estarías ahí, intenté escribir, lloré con esa canción que la noche anterior me destrozó, me fui a buscarte en otras partes, de hecho, en todas las caras, en todos los cuerpos y en todos lados, pero no, fue imposible, me acosté donde sobrios nos besamos y me fui, almorcé, te escribí , no respondiste, mi mente te ama, mi ego imagina las peores situaciones donde el profesor te caía, buscaba razones para que te invitará a la filbo y razones por las que querías ir, me dolía, porque sabía que no eras así, e incluso si lo fueras, quien putas soy como para reclamar que seas feliz con alguien, me odio, me odié, pero ya que, te perdí, volví a llorar, intente cantar pero esas cuerdas vocales que alguna vez fueron solo tuyas se dieron cuenta que al frente mío no estabas y decidieron cortarse.


Hoy, en medio del caos, del trago de la tristeza me nació otra duda, que me mata lentamente, mis cosas, no quiero que me las entregues, bótalas, quémalas, desaparece aquellos objetos que guardan sentimientos, no quiero tener el deber de tener que verlas todos los días, no quiero devolverte las tuyas, porque las extrañaría, pero hoy debo confesar que todavía mi corazón cree en un “perdón” que no merezco, tal vez sea un error, pero para mi mente es la última cena del condenado a muerte, y no quiero dejarte un solo segundo en el que no sepas que pienso en ti, porque que ese sentimiento que sientes por mí no quiero que acabe, pero quien putas soy como para que sigas queriéndome si a la vez te hago tanto daño.


Ahora me da rabia, me escribías y me bloqueabas, me pareció injusto saber qué hacías en ese momento y yo no poder responder, pero de nuevo, quién soy yo para renegarte algo, pero no, aunque me molestara, por lo menos sabía algo de ti, y sabía que tenía que estar ahí para ti, porque así será siempre, amarte a lo lejos, mientras serás feliz, porque hoy frente a Dios, como último acto de amor, le pediré a mi amigo diabólico que te de felicidad a partir de mi bienestar, te amo, te extraño, espero la noche ansioso, porque así te veré.

ISSN: 3028-385X

Copyright© 2026 VÍA PÚBLICA

  • Instagram
  • Facebook
  • X
bottom of page