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Justicia para Claribel y su hija

Foto: Volcánicas
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Laura Marcela González

Universidad de Cartagena

Mientras jugamos a nuestra eterna Patria Boba, donde la única regla del juego político es impedir que gane el otro, ¿para qué hablar de seguridad, paz o pobreza?, si es más rentable repetir consignas y competir a ver cuál candidato tiene mejor eslogan. Aquí las madres de los desaparecidos no tienen cabida.


Seguimos sumergidos en una violencia política donde lo que brilla no es precisamente la verdad sino el insulto más elaborado. Nuestro circo es pelear como primates mientras asesinan a quienes se atreven a exigir dignidad, a las madres que exigen justicia y verdad sobre sus hijas. Tristemente esto ocurrió con Claribel Moreno, asesinada en una zona rural de Jamundí, Valle, el 13 de mayo de 2026, por exigir justicia para su hija durante casi 5 años.


Natalia, su hija, desapareció durante un viaje a Cartagena de Indias en agosto de 2021, con motivo de su cumpleaños número 22. Según su madre, Natalia aseguró que viajaría con amigas, pero las historias publicadas en su Instagram mostraban la presencia de quien habría sido su pareja por 5 años, Hernán Dario. Claribel sostenía que Natalia ocultó este detalle por la mala relación que tenía su madre con este hombre, a quien señalaba como violento, manipulador y muy mayor para su hija. Aunque él, mediante una entrevista en “Más Allá del Silencio Podcast” y declaraciones en redes sociales, aseguró que rompió esa relación meses antes de la desaparición, según Claribel, existen indicios y testimonios que contradicen su versión.


Claribel viajó a Cartagena 7 veces para buscar a su hija, recorriendo sus calles, playas, islas, hoteles, restaurantes, sin conocer la ciudad anteriormente, buscando las pruebas que le exigía la Fiscalía para poder hacer la denuncia por el delito de Desaparición Forzada. Después de dos meses al recuperar las redes sociales de su hija y demás información, le recibieron la denuncia.


En su búsqueda, Claribel descubrió relatos entre turistas y locales sobre redes de trata de personas y explotación sexual, que operan en islas cercanas a Cartagena de Indias en donde, según testimonios, se llevan a muchas jóvenes en contra de su voluntad. Por lo cual, se establecieron dos hipótesis alrededor de este caso: que Natalia hubiera sido asesinada o que hubiera sido víctima de trata de personas con fines de explotación sexual.


De igual forma, este caso estuvo marcado por presuntas omisiones investigativas. Vecinos reportaron un olor fétido proveniente de la casa donde vivía Natalia Buitrago junto a su pareja. A pesar de ello, según denunció Claribel, la Fiscalía realizó simplemente una revisión ocular, requiriendo la realización de una prueba técnica de Bluestar, cuyos resultados pudieron haber sido relevantes. Por su parte, Hernán Darío negó la existencia de esos reclamos o que la administración hubiera recibido alguna queja al respecto.


En una entrevista para “Más Allá del Silencio Podcast”, Claribel pronunció con el peso de años de lucha y desde una intuición dolorosa: “Si la busco algún día me voy a morir” y así ocurrió.


Claribel no nos pedía un favor ni privilegios, tan solo exigía justicia y verdad sobre la desaparición de su hija. Sin embargo, en lugar de encontrar respaldo institucional y ayuda, denunció haber sido discriminada y revictimizada por la Fiscalía General de la Nación, la Policía Nacional de Colombia y demás autoridades. Según su testimonio, el proceso fue dilatado y marcado por demoras injustificadas, “no les importa, no les conviene que se sepa la verdad sobre mi hija”, afirmó en diferentes ocasiones.


Después de años de insistir, de ver a Claribel en marchas, en el Congreso de la República de Colombia, redes sociales, medios de comunicación, exigiendo dignidad, —que en lo personal, es el derecho más importante, el cual fue negado a esta mujer—, en el mes de las madres fue asesinada.


De esto solo podemos concluir que, en Cartagena, a las personas se las traga la tierra; que estamos frente a un Estado al que no le importa la justicia, o, al menos,  no sabe su significado; que al final del día estamos completamente solos y desprotegidos.


Mientras tanto, podemos seguir viendo los TikToks de nuestros candidatos presidenciales desacreditando al adversario o discutiendo con su fórmula, que ahora mismo eso es lo único que importa, o, al menos, es más importante que las vidas arrebatadas en medio de la indiferencia.


Pero sobre todo, debemos seguir luchando por Natalia Buitrago Moreno y por su madre, Claribel, para que su búsqueda, dolor y perseverancia no hayan sido en vano.

ISSN: 3028-385X

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