Neoliberalismo: gubernamentalidad y nuevas formas de expresión

Foto: United Explanations

Stiven Padilla Martínez
Universidad del Norte
El neoliberalismo es un término fluido que, para algunos críticos, en su inexactitud, es a veces incapaz de explicar los fenómenos de nuestra sociedad. Para sus defensores, pareciera haber la noción de que todo lo que está debajo del sol es neoliberal, como una especie de valoración negativa a las características del capitalismo. Bajo estas lógicas, o se acepta que las críticas actuales a las nuevas formas de enajenación y extracción de plusvalía siempre han sido válidas a lo largo de la historia del capitalismo, o, por el contrario, se acepta que algo cambió.
Bajo la perspectiva economicista, los críticos del neoliberalismo señalan sus efectos —y el de sus reformas estructurales— sobre la distribución del ingreso, la destrucción de la ciudadanía y del espacio público. En el caso colombiano es bien sabido, por ejemplo, lo deletéreo de la apertura económica bajo los mandamientos del Consenso de Washington.
El costo de la apertura económica colombiana para el sector agrícola e industrial sigue siendo un lastre hasta el día de hoy. De acuerdo con Cecilia López Montaño y Juan David Pachón Baena, se afectó la distribución del ingreso y se deterioraron las áreas que no estaban preparadas para la competencia internacional. El deterioro de la agricultura y la manufactura llevaron al empeoramiento de la situación laboral del país (Montaño & Baena, 2022).
Otra de las falencias más obvias del Consenso de Washington fue la exclusión de la desigualdad. En América Latina, incluido Colombia, los niveles de concentración de ingreso, capital y de la tierra ya son conocidos. El GINI aumentó. Colombia se ha tomado 24 años en volver al GINI de 1991. En cuestión a distribución de ingresos y pobreza, al país le ha costado 27 años volver a valores anteriores al CW (Montaño & Baena, 2022).
Ahora bien, el neoliberalismo no solo introdujo los cambios económicos propios del capitalismo posfordista y globalizador, sino también, configuró una nueva racionalidad y cambio de subjetividad en el ser humano del siglo XXI.
Para lograr esa tarea el neoliberalismo requirió de una investidura de neutralidad y la conformación como nuevo aparato de gubernamentalidad, que se explicará a continuación.
De acuerdo con Manuela Fernández Pinto, Milton Friedman, a saber, da luz a la idea de que la economía tiene como objetivo fundamental la investigación empírica, dejando de lado las implicaciones normativas o éticas de su práctica (Pinto, 2022). Desde ahí, hay una tendencia, por parte de la tecnocracia ortodoxa, de separar la ciencia normativa de la ciencia positiva, legitimando esta última.
Esta concepción de la economía como libre de valoraciones, igual que las ciencias que estudian fenómenos naturales, se esparció por el mundo anglosajón y sus esferas de influencia. Llega a Colombia a través de misiones internacionales y la consolidación de una tecnocracia de economistas educados en universidades estadounidenses, que luego participarán en el Estado a través del Ministerio de Hacienda y el Departamento Nacional de Planeación (DNP).
A pesar de ello, Manuela Fernández enfatiza que una ciencia que pretende ser como las ciencias naturales padece de juicios de valor y subdeterminación de las teorías. Pone de caso la filósofa feminista Helen Longino, quien ha criticado cómo los valores epistémicos tradicionales usados por las ciencias también tienen un componente social y político (Pinto, 2022).
En otro orden de ideas, en su análisis sobre el paso del Estado Providencia al Estado Neoliberal, Michel Foucault nos presenta el neoliberalismo como la forma más reciente de gubernamentalidad, entendida como una forma de “conducir conductas” (Foucault, 1978).
Para él, cada forma de gubernamentalidad está sostenida por un aparato de veridicción — que no es más que la justificación racional del modelo de gobierno y lo que determina lo socialmente verdadero— y un aparato de jurisdicción, referido al ejercicio normativo del poder (Foucault, 1978). Así, a diferencia de otras formas de gobierno, el neoliberalismo fetichiza al mercado; funciona este como aparato de veridicción y de verdad.
Esta forma de conducir conductas la identificamos en políticas públicas de Colombia. Por ejemplo, según Ricardo Aparicio Cuervo, en su análisis histórico de los sistemas de protección social , hay un cambio sustancial en sus racionalidades, que pasan de enfatizar el desarrollo regional y social, a través de políticas como el Plan Nacional de Rehabilitación (PNR), a enfatizar el papel del individuo y la familia, como lo son el caso de la Red de Solidaridad Social con Ernesto Samper y Familias en Acción de Álvaro Uribe Vélez (Cuervo, 2022).
Se pasa de la asistencia social a través de la oferta de servicios públicos a la promoción social, focalización, superación personal y transferencias condicionadas, en lo que al parecer sería un neoliberalismo humanitario.
Así, entender lo contemporáneo, marcado por cambios discursivos y articulación de sectores de las nuevas derechas populistas con la tecnocracia ortodoxa de los respectivos países, solo es posible en la medida en que se entienden las implicaciones del neoliberalismo como este nuevo aparato Foucaultiano.
Persistir con una mirada economicista puede oscurecer, más que aclarar, estas nuevas formas de expresión neoliberal.
Philip Mirowski, filósofo e historiador, afirma la influencia de hombres como Carl Schmitt —jurista y teórico político del fascismo alemán— sobre ciertos postulados del ordoliberalismo y las doctrinas de Friedrich Hayek para explicar sus posibles afinidades con sistemas autoritarios. También, comenta la clara financiación, por parte de grupos empresariales neoliberales, como el de los hermanos Koch, entre otros, a think tanks conservadores, candidaturas neorreaccionarias como la de Donald Trump y promoción de propaganda antiinmigración (Mirowski, 2022).
La convergencia y flexibilidad del neoliberalismo en Colombia para adaptarse a discursos autoritarios en momentos de crisis y deslegitimación la encontramos, por ejemplo, en la unión del economista José Manuel Restrepo con el candidato presidencial Abelardo de la Espriella, como fórmula vicepresidencial.
El surgimiento de estos nuevos autoritarismos en occidente causa cierta incertidumbre. El liberalismo político, atemorizado, busca traer de vuelta los valores ilustrados de la euromodernidad, o quizá aquellos tiempos del neoliberalismo no nacionalista y fascista. Mientras, la izquierda se encuentra desconcertada, incapaz siquiera de entender por qué las nuevas derechas le ganan el paso; nostálgica por los tiempos gloriosos de los Estados del Bienestar.
Pero quizá esto era previsible. Quienes han trabajado en el colectivo de pensamiento neoliberal han denunciado su deriva autoritaria desde hace décadas.
Referencias
- Aparicio, J., & Fernández Pinto, M. (Eds.). (2022). Neoliberalismo en Colombia (1.ª ed.). Ediciones Uniandes. Ediciones Uniandes
- Montaño, C. L., & Baena, J. D. (2022). El antes y el después del neoliberalismo en Colombia. En J. Aparicio & M. Fernández Pinto (Eds.), Neoliberalismo en Colombia (1.ª ed.). Ediciones Uniandes.
- Fernández Pinto, M. (2022). Economía, tecnocracia y valores: el caso colombiano. En J. Aparicio & M. Fernández Pinto (Eds.), Neoliberalismo en Colombia (1.ª ed.). Ediciones Uniandes.
- Foucault, M. (2007). El nacimiento de la biopolítica: Curso en el Collège de France (1978-1979) (H. Pons, Trad.). Fondo de Cultura Económica.
- Cuervo, J. R. (2022). Relaciones sociales, infraestructura y el manejo del riesgo en los sistemas de protección social en Colombia: hacia una etnografía de la política pública. En J. Aparicio & M. Fernández Pinto (Eds.), Neoliberalismo en Colombia (1.ª ed.). Ediciones Uniandes.
- Mirowski, P. (2022). ¿Puede la izquierda siquiera entender por qué la derecha está ganando? En J. Aparicio & M. Fernández Pinto (Eds.), Neoliberalismo en Colombia (1.ª ed.). Ediciones Uniandes.

