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Foto: Yana Iskayeva (Getty Images)

SEXO

¿Los hombres solo sirven como amantes?

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Paula Andrea Castro

Universidad Sergio Arboleda

Todo el que me conoce sabe que estoy profundamente enamorada. Creo que, dentro de la experiencia humana, lo más hermoso y revolucionario es amar mucho. Soy una enamorada del amor, pero también soy mujer, y como mujer he crecido acompañada de la gran estafa del amor romántico como el propósito último en nuestras vidas. El amor romántico nos educó para creer que solo valemos cuando somos elegidas por un hombre y, honestamente, prefiero “fracasar como mujer” que pasar toda una vida buscando a un hombre que me reconozca y me ame desde la reciprocidad, el cuidado mutuo y la libertad.


Soy una enamorada que, en lo personal, ha renunciado al amor romántico como una prioridad. Para muchas de nosotras parece imposible encontrar un hombre que de la talla en estos temas, y ello no es sinónimo de que haya menos amor en nuestras vidas. Todo eso que parecía existir únicamente en las relaciones románticas se manifiesta en los vínculos que tenemos con nuestras amigas e incluso con nosotras mismas.


Pero entonces, si ya no necesitamos del romance ni de príncipes azules ¿es el celibato el camino más coherente? Aunque es cierto que nuestro placer no debe depender de otros ni otras, es importante cuestionar qué pasa con nuestro deseo en el camino. Me gusta el sexo y me gusta crear vínculos, y creo firmemente en que no todos los vínculos tienen que llegar a consolidarse como algo estable y duradero. También es válido simplemente disfrutar de la presencia del otro sin esperar que sea para toda la vida. Creo que la respuesta se encamina más hacia reivindicar el derecho al placer femenino sin culpa ni dependencia emocional. Claro que podemos elegir el celibato voluntario, así como podemos elegir relacionarnos con los hombres desde la libertad, el disfrute y la igualdad, sin depender de ellos para nuestra felicidad. Hay que dejar de cimentar nuestra vida alrededor de un hombre y más bien juntarnos con ellos en nuestros tiempos libres.

Foto: Yana Iskayeva (Getty Images)

Ahora bien, hay que tener mucho cuidado en no convertir la libertad en irresponsabilidad. Pasar de la dependencia a la irresponsabilidad afectiva no es liberación, es simplemente otro tipo de jaula. El verdadero acto revolucionario es relacionarse sin crueldad, ni hacia los demás ni hacia nosotras mismas. Elegir, en este contexto, significa elegir vínculos que nos cuiden, que nos respeten, que nos traten como sujetos y no como objetos.


Y sí, sigo siendo una enamorada del amor en todas sus formas. Precisamente por ello es por lo que creo que es fundamental deconstruir el concepto del amor romántico, y mientras llega a nuestras vidas, poder disfrutar de nuestra sexualidad y de las conexiones que formamos libremente. No somos menos queribles por vivir nuestra sexualidad como queremos. El amor es y siempre será político, y como mujer, creo que es fundamental aprender a enamorarnos. Enamorarnos de nuestra vida con nosotras mismas. Enamorarnos de lo que hacemos y de quienes somos fuera de una relación. Porque al final del día el mayor acto de amor es hacia una misma.

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ISSN: 3028-385X

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