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Rock al Parque en Bogotá. Foto: Andrés Uribe / Idartes

NACIÓN

¿Por qué se van del país? Liberando a Los Prisioneros

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Sofía Acosta Ortíz

Universidad de La Sabana

Cuando miles de personas corean “¿Por qué no se van del país?” en Rock al Parque en Bogotá, solo nos queda preguntarnos: ¿por qué nos terminamos yendo?


Publicada en Pateando piedras (1986), la canción surge bajo la dictadura de Pinochet, cuando Los Prisioneros enfrentaban el cierre de espacios y la autocensura de los medios (Cooperativa.cl, 2003). Jorge González la compuso para una obra de Vicente Ruiz, cuestionando a artistas que culpaban al público chileno por su falta de reconocimiento e idealizaban el extranjero como el lugar donde su talento sería valorado (Vargas Rojas, 2011).


Desde esa lectura, cantarla a grito herido es una manera de defender nuestra identidad y rechazar la idea de que todo lo valioso está afuera. Sin embargo, hay una diferencia entre despreciar lo propio y reconocer sus limitaciones: pedir oportunidades no significa negar las maravillas de un país, sino señalar aquello que impide que su población pueda desarrollarse.


Ahí aparece la otra cara de la moneda. Podemos sentir orgullo por nuestra cultura y, al mismo tiempo, reconocer que muchas personas encuentran afuera las oportunidades que aquí no tienen. Entonces, la pregunta deja de ser únicamente “¿Por qué no se van?” y pasa a ser otra mucho más incómoda: ¿por qué nos vamos?


Según cifras de Migración Colombia recogidas por BBC News Mundo (2026), cerca de 370.000 colombianos salieron del país en 2025 y no regresaron. Probablemente, entre tus conocidos haya alguien que ya emigró o sueña con hacerlo. Por eso, no podemos cantar esta canción sin reconocer las desigualdades que limitan el acceso a oportunidades en nuestro país.


Escribir esto me recuerda cuando, en vísperas de las elecciones presidenciales de 2026, muchas personas comenzaron a decir: “Si Cepeda gana, nos vamos del país”. Cada persona tendrá sus razones para irse, que no necesariamente coinciden con las de quienes emigran por dificultades económicas o profesionales. Sin embargo, ese comentario me lleva a una reflexión más amplia: la percepción de que, para construir el futuro que queremos, necesitamos buscar oportunidades en otro lugar. Aunque la discusión cambie según las preferencias políticas, la falta de oportunidades nos atraviesa como sociedad, con una fuerza y unas consecuencias muy distintas para cada persona.


Jorge González, Claudio Narea y Miguel Tapia, integrantes de Los Prisioneros, cantan: “Si aquí no tienes los medios que reclamas, si tu genio y talento no da fama” (Los Prisioneros, 1986, 1:09–1:15). Aunque la canción es un gran tema y comparto la mayoría de sus versos, este fragmento me parece injusto. Reclamar oportunidades en América Latina no es exigir fama: es pedir las condiciones necesarias para desarrollar el talento.

Foto: Nathalia Angarita / El País

En América Latina, las personas de bajos ingresos tienen una probabilidad de acceder a educación superior 20 puntos porcentuales menor que las de ingresos altos (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos [OCDE], 2025). En 2024, la informalidad laboral regional alcanzaba el 47,6 %, el desempleo juvenil el 13,8 % y las mujeres ganaban, en promedio, un 20 % menos que los hombres (Organización Internacional del Trabajo [OIT], 2025). Además, la demanda empresarial de conocimiento era débil y las filiales de multinacionales tendían a utilizar conocimientos existentes antes que investigar localmente (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura [UNESCO], 2021). El problema, entonces, no es solo cuánto talento tiene una persona, sino qué oportunidades ofrece su país para desarrollarlo.


Y sé que más de uno estará pensando: “¿Pero de qué sirve que estas personas se vayan y no ayuden a crear oportunidades en su propio país?”. La pregunta es válida, pero contribuir a transformar una sociedad no puede convertirse en la obligación de aplazar indefinidamente el proyecto de vida de cada uno, e incluso negar habilidades, sueños e ideas. Una persona puede querer a su país, trabajar por mejorarlo y aun así necesitar condiciones que este no le ofrece. Permanecer puede ser una decisión valiosa, pero emigrar también, ya que nadie debería tener que demostrar su compromiso con Colombia —o con su país de origen— renunciando a oportunidades reales para estudiar, desarrollar sus proyectos o ejercer su profesión.


Las decisiones presupuestales también forman parte de esta discusión. Según Trujillo Velásquez (2026), el proyecto de Presupuesto General de la Nación para 2027 contempla $86,9 billones para inversión, cifra menor que los recursos aprobados para 2026. Si, además, se habla de que los recursos destinados a promover la movilidad social se reducen un 40 % mientras que las necesidades de seguridad ocupan un lugar prioritario para el actual gobierno, habría que preguntarse qué espacio quedaría para ampliar las oportunidades de la población. Las decisiones del gobierno, la distribución del presupuesto y las prioridades que hemos heredado de la historia de la región también condicionan los caminos que una persona puede seguir. Entonces, si esas prioridades no ofrecen los medios para desarrollar sus capacidades y dedicarse a aquello que quiere hacer, ¿cómo no buscar oportunidades afuera?


Estas barreras pueden comprenderse desde el enfoque de capacidades de Martha Nussbaum (2011), quien propone evaluar el desarrollo a partir de las oportunidades reales que tiene cada persona para ser y hacer aquello que valora. Desde esta perspectiva, poseer talento no equivale a tener la posibilidad de desarrollarlo; también se necesitan educación, recursos y condiciones sociales que permitan ejercerlo. Aplicado a este temazo musical, este enfoque permite cuestionar que la falta de reconocimiento se interprete como un fracaso individual. Si las oportunidades están condicionadas por los ingresos, el género o la precariedad laboral, reclamar los medios necesarios para desarrollar las propias capacidades es una demanda de justicia. Por eso, antes de preguntar por qué alguien “no se va del país”, habría que preguntarse qué está haciendo ese país para que quedarse también le permita desarrollar sus capacidades y construir el futuro que desea.


Finalmente, la canción de Los Prisioneros respondía a la situación que estaban viviendo. Pero escucharla desde el presente también exige reconocer que el panorama cambia y que sus versos pueden discutirse. Liberar a Los Prisioneros es permitir que su canción dialogue con nuestra realidad, sin convertirla en una verdad intocable. También es liberarnos de la idea de que buscar oportunidades afuera significa darle la espalda al país, cuando quizá ha sido el país el que le ha dado la espalda a quien decide marcharse. Entonces, mi reflexión para el lector que decidió quedarse hasta el final es: ¿por qué cuestionamos a quienes buscan oportunidades afuera y no a quienes deberían hacerlas posibles aquí?



Referencias


BBC News Mundo. (2026). Por qué tantos colombianos se siguen marchando del país pese a la mejora de la economía.

https://www.bbc.com/mundo/articles/c4g07xe7pr1o


Cooperativa.cl. (2003, 30 de enero). Los Prisioneros.

https://www.cooperativa.cl/noticias/site/artic/20030130/pagsamp/20030130215200.html


Los Prisioneros. (1986). ¿Por qué no se van? [Canción]. En Pateando piedras. EMI.


Nussbaum, M. C. (2011). Creating capabilities: The human development approach. The Belknap Press of Harvard University Press.

https://doi.org/10.4159/harvard.9780674061200


Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. (2021). Latin America. https://www.unesco.org/reports/science/2021/en/latin america


Organización Internacional del Trabajo. (2025, 12 de febrero). Avances en el empleo en América Latina y el Caribe son insuficientes.

https://www.ilo.org/es/resource/noticias/avances-en-el-empleo-en-america-latina-y el-caribe-son-insuficientes


Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. (2025). Social mobility and inequality in Latin America and the Caribbean: Insights from education and skills. OECD Publishing. https://doi.org/10.1787/428fa0a6-en


Trujillo Velásquez, J. (2026, 15 de septiembre). Gobierno le dio luz verde al monto del presupuesto de 2027 por $634,9 billones. La República.

https://www.larepublica.co/economia/gobierno-le-dio-luz-verde-al-monto-del presupuesto-de-2027-por-634-9-billones-4481676


Vargas Rojas, V. (2011). Jorge González: “Un país es siempre una estafa”. El Ciudadano. https://www.elciudadano.com/entrevistas/jorge-gonzalez-un-pais-es siempre-una-estafa/12/26/

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