Entre el ruido y la razón

Alison Valeria Tafur
Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca
En un momento de la vida y de la sociedad en el que se cree que el simple hecho de “pensar” ya puede considerarse como conocimiento es sencillamente uno de los mayores errores que cometemos. Tener una opinión no es tener conocimiento, hablar no es razonar y considerar no es actuar.
Hoy se habla de política en casi todas las mesas y conversaciones cotidianas, pero la verdadera pregunta es: ¿de verdad hablamos por nosotros mismos o solo repetimos lo que escuchamos y nos convencen de considerar como una política “verdadera”? Los jóvenes viven atrapados entre la apatía y la desconfianza; la sobreinformación ha hecho que se escuche de todo, pero que se cuestione muy poco.
Resulta impresionante cómo la sociedad actual prefiere “sentir razón” antes que buscarla. Cuando el egocentrismo alcanza su punto más alto, nuestra lucidez se ve afectada. Muchas veces estamos atrapados en defender solo el interés propio, y es ahí donde el verdadero cambio se detiene. El egocentrismo nos divide, nos vuelve incapaces de razonar, y en ese encierro donde ya no somos cegados, si no que nosotros lo somos los que por cuenta propia elegimos no ver, es en ese justo momento donde la política se vuelve ajena. El miedo al error y al juicio de los demás frena la participación y la acción.
Pero siempre surge la pregunta: ¿qué será de nosotros, los jóvenes, si dejamos que otros decidan por nosotros? Y no, no me refiero únicamente a los dirigentes o representantes públicos, sino también a aquellos terceros que creen que, con un argumento, un discurso o una ideología política, ya debemos considerarnos de izquierda o de derecha. Porque, a decir verdad, cuesta distinguir entre lo que nace de un deseo individual (creado y deseado por nosotros mismos) y lo que es un deseo socialmente impuesto y adaptado para que parezca propio.
Debemos aceptar que cuestionar e incomodar con nuestras preguntas y respuestas también es una forma de aprender. Basta ya de la aquiescencia social, es hora de hablar con pertenencia social y con acción personal.



