top of page

Un llamado a la osadía

Samuel Sanabria.jpg

Adriana Sofia Meléndez

Universidad Externado

Pensar en el estado actual del mundo podría entenderse como un acto de masoquismo puro. Un acto que nos sumerge en la desesperación, y, a la vez, parece arrastrarnos en un bucle de frustración y desesperanza.


Ver el mundo con los ojos de alguien que sufre su indiferencia, pero se siente incapaz de cambiarlo, es quizá, la razón de muchos de los malestares de nuestra sociedad en la actualidad. Pues pareciera ser que este mundo que hemos creado sobre la promesa de progreso, riqueza y felicidad, nos aplasta diariamente con el peso de un sistema que, no anunciare fallido, pero, sí con múltiples fallas. Siendo quizá, la más perjudicial de ellas, la idea de que no existe un mejor estado para el mundo en que vivimos, y que todo aquel que se atreva a pensar lo contrario, es iluso o utópico.


Nunca entenderé en qué momento estas dos palabras se convirtieron en insultos, y no puedo evitar pensar: ¿Qué seria del mundo sin esos utópicos, y hasta cierto punto, ilusos? ¿Esos soñadores? ¿No habrán sido estas dos características las mismas que llevaron a hombres y mujeres a crear el mundo que conocemos?–Yo creo que sí–y creo que más importante que eso, es entender que todo lo que vemos, sabemos y creemos de cómo funciona el mundo, es el resultado de años y de miles de interacciones entre personas que en búsqueda de un “mundo mejor”, crearon las herramientas y los procedimientos para enaltecer lo que, desde mi punto de vista, es la esencia del espíritu humano: la creación.


Los humanos tenemos la capacidad de crear, la compartimos con otros seres de la naturaleza. Creamos herramientas para cazar, refugios para protegernos de la lluvia y el sol, vasijas y platos e infinidad de objetos que responden a necesidades (verdaderas o creadas, dependiendo de la época que analicemos). Pero también, de manera extraña, somos capaces de crear sistemas e ideas de una complejidad altísima. Esta cualidad del humano, esta conciencia de sí mismo, nos permite teorizar sobre el mundo y sobre nosotros. Es algo así como un superpoder que permite que podamos pensar y crear el mundo que nos rodea, o al menos, contrario a nuestros pares de otras especies, nos permite la posibilidad de hacerlo y de dejar registro de ello.


Luego, es iluso pensar que el mundo como lo conocemos ha sido siempre de la manera en que ha sido. Lo que podría convencernos, peligrosamente, de que no hay forma de cambiarlo… Y esto, naturalmente, nos somete. Nos somete porque nos niega la posibilidad de repensar las formas en que estamos viviendo. Nos somete porque crea un sistema que nos mira con indiferencia y del cual, solo podemos protegernos con más indiferencia.


Por esta razón, un llamado a la osadía, a la curiosidad y la utopía, más que ser un ejercicio que roza el clickbait es, en esencia, una propuesta para responder a este mundo lleno de indiferencia.


Propongo entonces que conozcamos la realidad y tratemos, con los medios que nos ha dado nuestra condición humana, de repensar el mundo en que vivimos y crear uno que sea más coherente con nuestro espíritu.


Para esto, podríamos empezar llamando a la osadía - ¡Osadía, osadía! – Ayúdanos para que seamos osados al defender lo que con tanto esfuerzo se ha ganado. Seamos osados al enfrentar a aquellos que normalizan el discurso de un mundo estático, inamovible y cómodo sólo para unos pocos. Seamos osados para poder hacer las preguntas correctas, aunque estas signifiquen respuestas incómodas. Seamos osados para no dejar morir la curiosidad por el otro y por el mundo que nos rodea, para no aceptar soluciones fáciles a problemas complejos. Seamos osados para no temer ser llamados ilusos o utópicos. Seamos osados para no traicionar nuestro profundo deseo de crear y de ser algo más grande que nosotros mismos. Seamos osados para no caer en la trampa de que lo hemos conquistado todo, aunque en el camino hayamos olvidado en nombre de quienes lo hicimos. Osados, como alguna vez fueron las gentes de mayo del 68 para poder decir sin vergüenza: “Seamos realistas, pidamos lo imposible”

ISSN: 3028-385X

Copyright© 2025 VÍA PÚBLICA

  • Instagram
  • Facebook
  • X
bottom of page