top of page

Un pedacito de alma

Samuel Sanabria.jpg

Leonardo Montaña Contreras

Universidad del Rosario

Siempre me invento que tengo un pedacito de alma

–porque una princesa como tú no se enamoraría de un sin alma como yo–.

Un pedacito de alma que en realidad no tengo.

Yo no sé si con la vida, con el dolor, la perdí

o si fue que nací sin ella.


Hay una oscuridad dentro de mi

(un )

que no soy yo,

que no quiero aceptar que sea yo.

Entonces me engaño, y te engaño a ti,

haciéndote creer que tengo un pedacito de alma.

Un pedacito de alma que, en realidad, no tengo.


Lloro mientras pido perdón…

¿Qué más puedo hacer?


Entonces extiendo mis manos.

Extiendo mis manos y te digo:

Mira, este es el último pedacito de alma que me queda…

¡Es tuyo, si lo quieres!


–Sé que no lo quieres–.


Por favor… quiérelo, acéptalo.

No me dejes así.

¿Que acaso no ves que es el último pedacito de alma que tengo?

El último pedacito…

de algo que, en realidad, no tengo.


Tú eres la única

–la única en el mundo–

que puede hacerme querer tener un alma.

Un alma para darte.

ISSN: 3028-385X

Copyright© 2026 VÍA PÚBLICA

  • Instagram
  • Facebook
  • X
bottom of page