No hay cosecha

Isabella Bohórquez Romero
Universidad Jorge Tadeo Lozano
Juro no entender tus miradas acusadoras,
creo que simplemente es el modo en que hoy despertaste.
No me reclames ahora cuando tú mismo lo causaste,
mis miradas silenciosas, mis pocas palabras,
el desborde de esta presa con que me inundaste,
¡No preguntes! No seré capaz de responder,
mucho menos cuando lo que hice en tu tormenta para ti no estuvo bien.
y en mi honestidad, no sé si aún me interesa ver tu amanecer.
He llegado a una nueva habitación y creo que no noté mi propia entrada,
¿Qué va a ser de mí? ¿Qué es este nuevo aire que se cuela por la ventana?
Ya no me desfondo por que respondas mis preguntas capciosas,
pero a veces lo único que ahoga mi cabeza es el modo de nuestras cosas,
si es que las hay...
La manera en que una depresión de otoño nos abrazó en simultáneo
para permitirnos el florecimiento en la distancia por un rato foráneo,
si es que eso cuenta…
Pienso que así se formó nuestro horizonte hoy.
Sí, hay cosas innegables como ahora sonreírle a esa grieta de distancia,
y sí, hay cosas indelebles como los rasguños de esa misma desgracia,
¡Sangran! A veces solo por gotas,
que sea una habitación fresca no importa,
realmente nunca ha cesado el borgoña.
Es entonces cuando tengo claro que serás, por la eternidad, todas mis hojas de otoño,
las que el viento de alguien más nunca se pudo llevar.
Fuiste capaz de ver mis ojos ardiendo
cuando la verita del tiempo que esperé la confesabas sin miedo,
como si no importara, como si no me estuvieras hiriendo.
Todavía me dan náuseas tus disculpas forzadas del momento,
algunas palabras vacías que no le dolieran tanto a tu ego,
pero claro, no me concernía,
probablemente nunca reflexiones para hacerlo de nuevo,
¿Palabras suaves y distintas? No, ya no las espero.
"Y quién he sido, está contigo en estas playas"
lo triste es que por más que sea una estación diferente no te asegura un nuevo mar...
o al menos no de este lado en el que me hallas,
Y si antes supuestamente te parecí cruel,
ahora que te lleno de cariño habré de parecerte toda una desalmada,
amo que la brisa te dió nuevo lugar, que con su ayuda volviste a acercarte,
¡pero a veces creo que muero por dejarte!
Sí, a ti y a tu corazón medio muertos en una zanja de emociones que nunca cuidaste,
estás equivocado, totalmente errado,
porque no soy ni la mitad del lugar al que crees que una vez entraste.
No es una nueva habitación, ni el cambio del aire y mucho menos un "amor vendimia",
quiero pensar firmemente que no hay cosecha hoy en día.



