Anotaciones sobre mini ensayo

Virginia Woolf. Foto: Revista Fronterad

Jorge Esteban Lasso
Universidad del Quindío

Erick Santiago Rubio
Universidad del Quindío
I. El mini ensayo como pre-texto para la escritura de un texto de mayor rigor, el ensayo
Antes que nada, es para nosotros importante mencionar que el hecho de posicionar un texto de mayor o menor complejidad es una tarea tanto rigurosa como ambigua. Podríamos mencionar que en nuestro caso, a modo de tier list en cuestiones de escritura, el poema se encuentra en el top, como segundo el cuento, como tercero la novela, como cuarto el ensayo… Pero, aun así, es entendible que otras personas difieran de nuestra postura, alegando que para ellos representa una dificultad más grande escribir un mini ensayo o un microrrelato; un punto de vista completamente válido. Según Zambrano, Caro y Parra (2019), el mini ensayo es “un momento previo o punto de partida: el preludio del ensayo, una suerte de forma con fines didácticos”, y encontramos cierta razón en este hecho, pues un estudiante que se está enfrentando por vez primera a un texto complejo como es el ensayo podría encontrar más fácil escribir un texto de una cuartilla que uno de tres o cinco. Sin embargo, si nos salimos de los ámbitos académicos, podemos deducir que no en todos los casos (hablando de escritura) la brevedad es sinónimo de sencillez.
Del mismo modo que el relato no se puede catalogar como punto de partida para la escritura de una novela, o el haiku no puede catalogarse como punto de partida para la escritura de un soneto, el mini ensayo no puede ser catalogado como un punto de partida para la escritura de un ensayo. Nos explicamos: mini ensayo y ensayo son ambos textos argumentativos, que tienen por diferencia su longitud (a saber, el uno más corto, y el otro sustancialmente más extenso). Pero en ámbitos narrativos, nos encontramos con el relato y la novela, dos textos que, particularmente, cuentan con las mismas diferencias de longitud. Esto no quiere decir que quien escriba el primero necesariamente se esté capacitando en su ejercicio escritural para aprender a escribir el segundo; simplemente son textos independientes que requieren de habilidades tan distintas, que es necedad comparar cuál es más o menos complejo. Incluso el miniensayo, al ser un texto “en el cual la capacidad de síntesis del escritor no solo parece indiscutible sino imprescindible, gracias a su brevedad” (Zambrano, Caro y Parra; 2019), puede suponer un reto incluso más complejo para muchos autores que gustan de divagar y perderse entre sus laureles. Por esta razón, quien lo escribe se enfrenta a un complejo reto de depuración tanto de información como de ornamentos, sin perder en el camino la tesis central ni mucho menos la estética de su ensayo.
De aquí la complejidad del mini ensayo, que, más allá de ser un pre-texto para la escritura de un ensayo, es una forma adyacente que consta de vida propia. Virginia Woolf (1957) menciona frente al ensayo que “paradójicamente, la reducción del tamaño ha provocado una expansión correspondiente de individualidad”, y no podría tener mayor razón. Aquí el autor no se puede dar el lujo de incluir citas extensas entre cada párrafo, pues entonces correría el riesgo de quedarse sin espacio para escribir, y el objetivo central de quien escribe un mini ensayo es dejar allí plasmados sus planteamientos individuales por encima de los ajenos. Esto sin dejar de lado su carácter dialógico, pues es totalmente válido crear concepciones propias a partir de otras previamente establecidas, teniendo en cuenta que el autor de ninguna manera puede prescindir del ejercicio lector; al contrario, este debe ser un lector riguroso, ya que sin la lectura sus planteamientos individuales se quedarían cortos para la escritura de un ensayo: “La escritura sin lectura moriría de soledad; la lectura sin escritura de inanición.” (Vargas, 2021). Pero lo que predomina en el mini ensayo es ¿cómo puedes defender aquella tesis con planteamientos personales? ¿Cuáles son los elementos novedosos agregados a la temática incurrida? ¿De qué manera se transmite aquello a los lectores? O dicho en pocas palabras, aquí tiene más valor lo personal sobre lo referencial.
Nos encontramos entonces con un texto que, si bien cuenta con unas características similares al ensayo, se diferencia de este mismo por su brevedad y su individualidad, y es esto lo que lo posiciona como un texto independiente a la escritura de un posterior ensayo. El mini ensayo es, a fin de cuentas, un ensayo que no supera una página de extensión, y si a partir de este se tiene la mirada en un texto de mayor envergadura, lo que se tendrá por resultado es una página de premisas y argumentos incompletos. ¿Cómo podremos enfocarnos en un futuro texto sin tener siquiera en cuenta lo que estamos escribiendo ahora? Y si, dado el caso, no podemos defender nuestra tesis en una cuartilla, ¿qué sentido tiene escribir un mini ensayo y no un ensayo? En palabras de los autores:
¿Hasta qué punto un escritor heteroestructurante lograría defender una tesis en una cuartilla? ¿Cuántos argumentos inacabados y cuántas ideas en punta encontraríamos? ¿Qué tan factible es que el estudiante ahonde en el tema, desde un ángulo especial, dada la extensión del miniensayo? (Zambrano, Caro y Parra; 2019)
Antes que nada, debemos tener en cuenta que cualquier escritor que pretenda encaminarse a la escritura de un ensayo “Debe saber —primero que todo— cómo escribir... Un ensayo debe estar tan fusionado por la magia de escribir que ni un hecho sobresalga, ni un dogma desgarre la superficie de su textura” (Woolf, 1957). Y por esto, no es conveniente escribir un mini ensayo con el objetivo de ampliarlo en un futuro texto, como se dice coloquialmente, dejar cosas al aire. Si así lo hacemos, seremos como la protagonista de la fábula infantil La lechera y su cántaro, pues si de plano pensamos en los futuros argumentos que desarrollaremos en nuestro gran ensayo, dejaremos endebles e incompletos aquellos que podemos poner a flor de piel en nuestro mini ensayo.
Referencias
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Zambrano, Caro y Parra (2019). Hacia las formas y funciones del miniensayo. Colombia: Sophia 15
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Woolf, Virginia (1957). The common reader. England: The hogarth press Ltd.
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Vargas, Edwin (2021). Entre el andrógino y el eunuco. Colombia: Umbrales de la crítica. Reflexiones entre filosofía y literatura.
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Reyes, Alfonso (1962). La experiencia literaria. México: Fondo de cultura económica.



