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¿De Twitter a la Oficina Oval?

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Ana Sofía Rivera

Universidad de los Andes

Si Trump logra vencer a Kamala Harris en las elecciones del 5 de noviembre, será el primer presidente en más de un siglo en EE.UU. en perder una elección y regresar a la oficina cuatro años más tarde. Quizá fue el cuestionable manejo que le dio a la pandemia, su comportamiento controversial en Twitter o los fantasmas de escándalos personales que lo asecharon durante la época de elecciones, algunas de las causas más próximas que explican su paso de ser el favorito en las apuestas de inicios del 2020 a ser el primer presidente de los Estados Unidos en 28 años en perder una reelección.

 

El modelo del pronosticador electoral Nate Silver le concede a Trump un 60% de probabilidades de victoria; sin embargo, las encuestas de RealClearPolitics apuntan a que Pennsylvania (un estado decisivo) está teñido tanto de rojo como de azul. ¿Dónde nos deja esto? No lo sé, pero existen varias razones por las que creo que Donald Trump podría recuperar su asiento en la Oficina Oval estas elecciones.

 

En primer lugar, el descontento generalizado con la administración actual juega a su favor. La inflación persistente, los altos precios de la gasolina y la percepción de una economía tambaleante han erosionado la confianza de los estadounidenses en el liderazgo demócrata. Por otro lado, los recientes conflictos internacionales y la percepción de debilidad en el liderazgo actual podrían llevar a los votantes preocupados por la posición de Estados Unidos en el escenario mundial a buscar una figura más contundente en asuntos globales. En última instancia, no se debe pasar por alto la amenaza que representan las divisiones dentro del Partido Demócrata para la candidatura de Harris. En medio de las crecientes tensiones entre las facciones progresistas y moderadas del partido, es más notoria la base fragmentada en contraste con la coalición republicana más cohesionada que se está formando alrededor de Trump.

 

No obstante, es importante considerar los baches que Trump deberá superar para lograr su regreso a la presidencia. Por un lado, los procesos legales en curso, incluyendo acusaciones de interferencia electoral y manejo indebido de documentos clasificados, podrían alienar a votantes moderados e independientes, afectando su campaña. Asimismo, la opinión pública frente a los eventos del 6 de enero de 2021 en el Capitolio persiste como un factor de peso que podría influir en la decisión de muchos votantes. En contraste, la capacidad de Kamala Harris para movilizar minorías y jóvenes no debe subestimarse. Su posición como la primera mujer afroamericana y asiático-americana en la vicepresidencia podría generar entusiasmo entre ciertos sectores del electorado. ¿Serán los estrechos márgenes en estados clave aquellos que definan quién se muda a la Casa Blanca durante los próximos cuatro años?

 

En medio de la volatilidad del panorama político actual y la naturaleza impredecible de las elecciones, hay razones de peso para creer que Donald Trump tiene una alta probabilidad de regresar a la Casa Blanca. Sin embargo, mientras que las encuestas y los pronósticos ofrecen indicios, la historia nos ha enseñado que los vuelcos políticos son más la norma que la excepción. Por lo tanto, el regreso de Trump a la Casa Blanca, aunque factible, no está anunciado. Lo que sí es cierto es que estas elecciones serán un momento decisivo para la democracia estadounidense. Independientemente del resultado, el próximo líder de la superpotencia occidental enfrentará desafíos sin precedentes, tanto en el frente doméstico como en el internacional. 

ISSN: 3028-385X

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