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Más allá del fast fashion: la moda sostenible cose su camino en Colombia

Foto: Unir
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María Fernanda Cadena Camargo

Universidad Jorge Tadeo Lozano

La industria de la moda es la segunda más contaminante del mundo, según ONU Medio Ambiente, desde la fabricación hasta el desecho de las prendas, esta industria deja alrededor de 92 millones de toneladas de residuos anuales; siendo el fast fashion una de las principales causas.


Este modelo de negocio fomenta el consumo desmedido de prendas por seguir ciclos de tendencias que se encuentran en un cambio constante, muchas veces, esta producción acelerada sacrifica la calidad de las prendas, que acaban en deterioro aumentando las cifras de desechos y el uso de los recursos naturales. De acuerdo con una investigación del Parlamento Europeo, la constante demanda de la producción de prendas significa una mayor extracción de materias primas como lo puede ser el algodón, el cuero o fibras sintéticas como el poliéster, generando emisiones de carbono y grandes contribuciones al calentamiento global.


Según la ONU Medio Ambiente, el sector del textil usa 93.000 millones de metros cúbicos de agua cada año, una cantidad suficiente para que sobrevivan 5 millones de personas y a su vez es el responsable del desperdicio total del 20% del agua. Los procesos de producción de prendas como el teñido o el lavado de las prendas pueden contaminar de químicos y microplásticos las fuentes hídricas. De igual manera, la producción de ropa es la causante del 8% de gases de efecto invernadero contribuyendo significativamente al calentamiento global y al cambio climático según las Naciones Unidas.


En Colombia el fast fashion deja una huella económica considerable entre 12 y 15 billones al año, afirma Euromonitor, y aunque la fabricación de materias primas representa una parte importante de las cifras, el país también enfrenta el desafío de gestionar alrededor de 21 millones de residuos textiles. Sin embargo las grandes empresas del fast fashion que operan en el país como Zara, Pull and Bear, Bershka y HyM no siempre ofrecen productos accesibles y continúan contribuyendo sustancialmente al problema de los desechos textiles que pueden tardar alrededor de 200 años en descomponerse según un estudio de National Geographic y la producción desmedida de las prendas debido a su baja calidad.


Una alternativa sostenible al fast fashion


Dentro de este contexto surge Fack up, un emprendimiento desde Facatativá liderado por Eduard Pimienta, quien decidió emprender con esta idea en el 2023, como respuesta al fast fashion a través de la comercialización de ropa de segunda mano. Con una visión desde su experiencia local, Pimienta busca ofrecer “la posibilidad de vestirnos como nos guste sin necesidad de tener mucho poder adquisitivo y en Faca pasaba eso.”


El emprendedor demuestra que la preocupación por el impacto ambiental puede verse en soluciones creativas y accesibles sumándose a una ola que busca mitigar los efectos negativos de la industria entendiendo que la responsabilidad de reducir la huella ecológica es de todos, “realmente yo creo que todos debemos ser parte de este mercado sostenible porque es de los pocos mercados a nivel mundial que se hace con mucho trabajo, con mucho esfuerzo y se hace desde las manos” expresa Pimienta.


Para potenciar este tipo de emprendimientos y fomentar la transición hacia una industria más responsable, el apoyo gubernamental es importante. El gobierno ha creado iniciativas para mitigar el impacto, a pesar de que elProyecto de Ley 117 de 2020 titulado "Por medio de la cual se incentiva la producción sostenible en el sector textil y se dictan otras disposiciones" no está vigente debido a que fue retirado por sus autores el 15 de junio de 2021.


La alcaldía de Bogotá se ha visto involucrada en la búsqueda de soluciones para la problemática de los residuos textiles con el proyecto Red moda, circular que busca disminuir la generación de residuos textiles a través de proyectos aceleradores en diferentes sectores como el de la moda.


Con una visión integral de economía circular, el proyecto ya reúne a 74 empresas que tienen un acompañamiento de la Secretaría de Ambiente de Bogotá, la Cámara de Comercio y Fenalco para generar proyectos y acciones de economía circular que impulsen el cierre del ciclo de materiales y el consumo responsable.


Otra iniciativa de la Alcaldía de Bogotá es “Renovamoda”. Este proyecto busca que la ciudadanía pueda dejar prendas en 10 contenedores ubicados en diferentes puntos de la ciudad, para que luego sean recolectadas, revisadas y llevadas a una remanufacturacion y aquellas que no, son enviadas a un coprocesamiento (generación de energía) fomentando la participación de otros sectores, impulsando una economía circular y el apoyo de la ciudadanía. Esta iniciativa también se encuentra en Medellín y Bucaramanga y tiene como objetivo recuperar y transformar 10.000 kg de textiles para junio de 2025.


La reinvención de materias primas


Otra alternativa es el upcycling, que consiste en el aprovechamiento máximo de las prendas para darles una segunda vida desde la intervención a partir de un proceso creativo, como es el caso de Juana Melo, fundadora de Club Jeans “Fue una idea de mi papá porque él tiene una sastrería y le sobraba mucho denim. Entonces, él me dio la idea primero de los bolsos y luego ya le fui implementando más cosas, los accesorios, los pantalones, las faldas, todo” Esta iniciativa demuestra como lo que muchas veces puede ser considerado como un desecho puede jugar un papel de materia prima, demostrando el valor de mirar los residuos textiles desde la creatividad y ofreciendo a los consumidores piezas únicas, con historia y mucho más valor ambiental.


Sin embargo la moda sostenible tiene sus retos, como afirma Melo “Siento que la gente tiene mucho estigma de la ropa de segunda”, lo que muchas veces puede dificultar el crecimiento de este mercado y un esfuerzo por educar a los consumidores, como ella misma explica: “Es para el que le gusta porque, digamos, desde que estoy emprendiendo han sido muy difícil las ventas, subir de seguidores, porque no a todo el mundo le gusta, o sea, hay que buscar público específico.” Además de la resistencia, la creatividad siempre debe ser un punto presente sobre todo en el upcycling, para la creadora de ClubJeans es “no centrarse en un punto específico de inspiración, sino mirar hacia afuera”.


Estas alternativas sostenibles seguirán creciendo, como expresa Pimienta: “se van a hacer lugares y espacios así, pero ya permanentes”. Y esta visión se ve materializada en el caso de Alejandra, fundadora y administradora de Sonora Showroom, una casa en Quinta Camacho que funciona como un espacio continuo que alberga emprendimientos de ropa de segunda mano y upcycling, transformando la dinámica de las ferias efímeras en una oferta permanente para un consumo más consciente.


Si bien, el tener un espacio tan grande conlleva hacer una búsqueda de prendas, “conseguir la ropa ahorita es bastante complicado, también los precios han subido un montón” ,esta labor a veces puede dificultar las ventas ya que para el cliente pueden ser precios elevados, sin embargo, como explica Alejandra: “Después el cliente dice que está caro, pero todo tiene como un trabajo y un proceso detrás, pues de curaduría, de limpieza, todo.” resaltando el valor añadido que justifica el costo final de las prendas seleccionadas y acondicionadas, pero es precisamente el valor de la curaduría lo que a menudo pasa desapercibido para el consumidor, tal como ella misma reflexiona: "Creo que también es eso, como que muchas veces la gente no valora como el trabajo que hay detrás de buscar las prendas, hacer todo el trabajo de curaduría, entonces nos piden muchos descuentos, como que no le dan el valor a la prenda."


Muchas más iniciativas como estas se están viendo en auge, que no solo tienen como función ser alternativas al consumo textil desmedido sino el desarrollar un papel de re-educación al consumidor desde la sostenibilidad y de la mano de los procesos creativos de transformación. La moda sostenible ha llegado para crecer y mitigar el impacto ambiental, más allá de ser una tendencia, es un movimiento en expansión y una invitación colectiva a repensar el acto de vestir, demostrando que la industria de la moda se reinventa constantemente y puede hacerlo de manera amigable con el planeta, tejiendo así un futuro más responsable y amigable ambientalmente.

ISSN: 3028-385X

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