Santa Marta: la ciudad que cumple 500 años con sed

Foto: ESSMAR / El Espectador

Jesús Fernando Caballero
Corp. Unificada Nacional de Educación Superior
La Perla de América celebra su historia entre el brillo del turismo y la sombra del abandono. Medio milenio después, la ciudad más antigua de Colombia sigue pidiendo agua como quien pide justicia.
Una ciudad hermosa... pero sedienta
Santa Marta es una ciudad que enamora desde el primer vistazo. Sus playas, sus montañas y su historia hacen de ella un lugar turístico ideal. Sin embargo, más allá de las postales perfectas, la realidad tiene debilidades. A pesar de cumplir 500 años, La Perla de América no consigue solucionar un problema tan elemental como el agua. La ciudad que deslumbra a los visitantes es, al mismo tiempo, un lugar que padece de sed.
El brillo turístico no limpia las calles
En las zonas turísticas, los hoteles rebosan y los turistas se toman fotos con el mar de fondo. Sin embargo, a pocos kilómetros de ahí, hay barrios donde el agua llega cada tres días o donde el olor del alcantarillado se mezcla con el calor. Santa Marta brilla en redes sociales, pero detrás de los filtros hay una ciudad cansada, que vive entre la belleza natural y la desesperación cotidiana.
Discursos que se evaporan como el agua
Los discursos oficiales hablan de “la potencia mundial de la vida”, pero la vida no florece sin agua limpia. El presidente la visita, los políticos prometen soluciones, y los medios repiten titulares optimistas. Pero quienes viven en la ciudad saben que las promesas se evaporan como las gotas bajo el sol del mediodía. Santa Marta no necesita más frases bonitas, necesita acciones que transformen su realidad.
El corazón del Magdalena late con esfuerzo
Todos los samarios enfrentan un sistema que parece haber olvidado su historia. Una ciudad que surgió con la vista hacia el mar hoy parece estar sumida en el abandono. Llegar a los 500 años debería ser un motivo para reflexionar y sentirse orgulloso: ¿cómo es posible que en una tierra tan rica en mares, montañas y ríos no haya agua en las casas?
Santa Marta resiste con sed de justicia
Santa Marta no solo es turismo, también es lucha. Es la voz del pescador que ve la contaminación avanzar, del joven que sueña con quedarse, de la madre que llena baldes porque no confía en la promesa de un acueducto. Es la ciudad que resiste, que sigue en pie, que no se rinde a pesar de la indiferencia. Santa Marta no muere de sed: vive, pero con sed de justicia.
El futuro nacerá cuando corra el agua
El verdadero aniversario no será el del calendario, sino el día en que el agua fluya en cada casa, cuando la dignidad no sea privilegio sino derecho. Ese día, la Perla de América brillará de verdad. Y entonces sí, podremos celebrar que después de 500 años, Santa Marta no solo tiene historia: también tiene futuro.



