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Transformemos nuestra formación

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Josué David Bravo

Universidad del Atlántico

A lo largo de la historia, los cambios que ha experimentado la sociedad han estado, en gran medida, determinados por la economía. Desde el sistema esclavista y el feudalismo, hasta la revolución industrial, cada etapa ha estado marcada por las transformaciones económicas que van moldeando las estructuras políticas y sociales del mundo. El capitalismo ha sido un claro ejemplo de esto: consolidó la dinámica de los países y las relaciones que existen entre las potencias, y países subdesarrollados o, como actualmente se hacen llamar, en vía de desarrollo.


Grandes hitos económicos e históricos han sucedido y transformado la realidad que vamos viviendo como sociedad. Hasta hace unos cuantos años atrás, veíamos como una posibilidad bastante lejana el tener inteligencias artificiales, robots o máquinas que sustituyeran de una manera alarmante las capacidades y relaciones humanas, hoy por el contrario, lo vivimos y sufrimos.


La pandemia del Covid 19 en el 2020 marcó en la historia un punto y aparte, donde el boom del que se habló una vez en la literatura, se estaba realizando de una gran y acelerada manera desde la tecnología. Comenzaron a surgir nuevas aplicaciones, nuevos programas que nos ayudaron a seguir relacionándonos entre pares, pero todo a través de una pantalla; de un dispositivo que podía estar a cientos de kilómetros del otro. Esto obligó a la economía, sociedad y política a transformar la manera en la que veíamos al mundo, la manera en la que interactuamos con él y sobre todo transformó las dinámicas sociales existentes, sin tener suficientemente claro las consecuencias que podría esto traer si no lo regulamos.


Cuando suceden estas rupturas y reconstrucciones de lo que ya conocíamos, la sociedad comienza a pasar tiempos de adaptación y crisis. Si bien los procesos se han optimizado en gran número de situaciones, y se reconoce desde organizaciones, como la Cepal, que la llegada de las Inteligencias Artificiales (IA) pueden reformar los modelos de desarrollo en América Latina y el Caribe para hacerlos más productivos, inclusivos y sostenibles, se contempla aquella precaución del dejar hacer todo a la IA sin pasar por la reflexión, visión y contextualización humana. (CEPAL, 2023)


La educación se ha quedado atrás en estas transformaciones, las escuelas vistas como instituciones sociales, llamadas a transformar, rescatar y educar a una sociedad, no solo desde las distintas disciplinas, sino de manera integral, cognitiva, práctica y socio-afectivamente. No han logrado realizar la tarea de una manera efectiva, según el Laboratorio de Economía de la Educación de la Universidad Javeriana, “en Colombia, el 45,29% de los estudiantes entre los 15 años que participaron en la prueba PISA 2018 tiene un nivel bajo en la comprensión lectora, logrando únicamente identificar el significado literal de oraciones o pasajes cortos, o incluso únicamente palabras individuales” (LEE 2021 Pág 2). Este bajo nivel de la competencia comunicativa va de la mano de la caída de las competencias argumentativas, y es el claro reflejo de las decisiones políticas, económicas y sociales que estamos tomando como sociedad.


Las distintas instituciones sociales, como la familia, la iglesia y los partidos políticos han comenzado a transformar voluntaria u obligatoriamente sus dinámicas. Esto, debido al cambio de ideas, paradigmas y formas de ver el mundo. Sin embargo, como lo manifiesta Julián de Zubiría (2006) la escuela tradicional, a pesar de la profunda crisis que padece en Colombia, América Latina y el mundo entero, se resiste a cambiar, se resiste a adecuarse a las nuevas demandas de la sociedad.


Distintas investigaciones han evidenciado el gran deterioro neurológico, práctico y socio-afectivo que ha comenzado a tener el ser humano gracias a los avances y la no regularización de la llamada revolución tecnológica. Dierssen, presidenta de la Asociación Española para el Avance de la Ciencia y neurobióloga del Centro de Regulación Genómica afirmó que “Si utilizamos la IA para escribir artículos científicos, e-mails o resumir textos, nuestras habilidades cognitivas corren el riesgo de verse comprometidas, ya que cuando delegamos en exceso dejamos en manos de la IA el procesamiento de la información y perdemos la oportunidad de fortalecer la memoria. Reducir el esfuerzo neurológico disminuye nuestra capacidad para pensar críticamente y resolver problemas de manera independiente” (2024).


Las escuelas entonces deben abordar esta problemática de manera urgente. Hoy se sigue en gran parte del país y latinoamérica con un modelo educativo heteroestructurante que no dimensiona como es el desarrollo de nuestros niños, niñas y jóvenes, creando así vacíos y desatenciones en los retos que nos plantea el mundo. Entonces, a qué estamos llamados los maestros, las instituciones educativas, si no es a ser contraculturales, en un mundo donde lo que se busca cada vez más es la producción masiva, la perfección y volvernos cada vez más dependientes a las nuevas tecnologías. Debemos rescatar aquello que nos hace humanos, imperfectos y únicos, aquello que nos diferencia de los animales. Cambiar no es un acto fácil, no es una acción que se toma y al día siguiente ya está interiorizado o realizado, por el contrario, es un proceso de lucha, de resistencia y de perseverancia, comenzar a plantear un sistema educativo interestructurante, donde se humanice al ser humano es la misión que se debe plantear el modelo educativo de Colombia y latinoamérica, nuestra sociedad no puede seguir sumergida con la cabeza agachada ignorando los acontecimientos que suceden día por día en el mundo.


El cómo nos estamos olvidando de lo verdaderamente esencial, de nuestra capacidad de pensar, de sentir y de poder crear un futuro sostenible, no un planeta donde vivamos en consumismo desbordado, donde el desdén por leer, por ser capaces de generar un pensamiento crítico y sensible, debe convertirse en la prioridad de las instituciones educativas conmutar esas conductas y acciones.


El cambio se busca desde la lucha en las aulas, las calles, las instituciones y el debate entre pares, se quiere que la “Paciencia Cognitiva” se desarrolle más en cada uno de los ciudadanos, que la inmediatez, la dependencia y el abandono de las competencias que nos han permitido ser humanos no nos cueste un futuro donde pensar sea un gran reto, donde la creatividad y el arte sean escasamente valorados. Donde veamos una sociedad estando ciegos.


Bibliografía


Comisión Económica para América Latina y el Caribe [CEPAL]. (11 de agosto de 2023). La inteligencia artificial puede contribuir a la transformación de los modelos de desarrollo en América Latina y el Caribe para hacerlos más productivos, inclusivos y sostenibles [Comunicado de prensa].

https://www.cepal.org/es/comunicados/la-inteligencia-artificial-puede-contribuir-la-transforma cion-modelos-desarrollo-america#:~:text=La%20inteligencia%20artificial%20(IA)%20puede, se%20requiere%20reflexi%C3%B3n%2C%20visi%C3%B3n%20estrat%C3%A9gica%2C

Laboratorio de Economía de la Educación (LEE), Pontificia Universidad Javeriana. (2021, 23 de abril). Informe No. 031: Retos en las capacidades de comprensión lectora en Colombia [Informe Análisis Estadístico].

https://lee.javeriana.edu.co/documents/5581483/7046588/INFORME-31-Retos-capacidades comprensio%CC%81n-lectora-LEE-PUJ.pdf

De Zubiría Samper, J. (2006). Las competencias argumentativas : la visión desde la educación (1.ª ed.). Bogotá: Cooperativa Editorial Magisterio.

Real Academia Nacional de Medicina. (2024, 9 de abril). Semana del Cerebro 2024 : El uso excesivo de la inteligencia artificial debilita nuestra memoria y reduce la capacidad para pensar críticamente y resolver problemas de manera independiente [Comunicado de prensa].

https://ranm.es/wp-content/content/prensa/2024/20240409_Semana-cerebro2024_np.pdf

ISSN: 3028-385X

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