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“La contratación pública beneficia a la corrupción”: Daniel Briceño

Foto: Daniel Briceño
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Santiago Orozco Uribe

Universidad de los Andes

Daniel Briceño (Bogotá, 34 años) es abogado de la Universidad Externado y especialista en derecho público. Hizo una maestría en España en Análisis Político y Electoral. En 2023 fue elegido concejal de Bogotá con más de 49 mil votos, convirtiéndose en el concejal más votado del partido Centro Democratico. Desde el Concejo, lideró 20 debates de control político al alcalde Carlos Fernando Galán. Además, ha sido reconocido por sus denuncias contra el Gobierno de Gustavo Petro. Actualmente, es cabeza de lista del Centro Democrático a la Cámara de Representantes.


Pregunta. ¿Usted cree que sus propuestas anticorrupción van a tener acogida en la Cámara de Representantes cuando varios partidos mayoritarios se han opuesto a la aprobación de estas iniciativas?


Respuesta. Las propuestas anticorrupción pasan, primero, por normas de transparencia; segundo, por modernización y actualización del Estatuto Anticorrupción y de Contratación, y, tercero, por la lucha en contra de los trámites, pero también en contra de la creación de los famosos “contrataderos”. Yo entiendo que hay muchos intereses de por medio dentro de la Cámara de Representantes y el Senado de la República, pero daremos la pelea. Lo importante de esto es que la gente entienda la necesidad de este tipo de medidas.


P. ¿En qué consiste su propuesta sobre la reforma de la contratación pública?


R. Soy un convencido de que la contratación pública hoy beneficia a la corrupción, porque estamos en medio de un sistema complejo, de muchas normas dispersas, que hace que mucha gente no pueda entrar. Estamos en un sistema obsoleto creado en 1993 y actualizado en 2007. Lo primero que tenemos que hacer es una actualización con una simplificación de normas y de procedimientos. Hoy contratar con el Estado es un asunto absolutamente complejo; tan complejo que solo lo pueden hacer unos que se han dedicado profesionalmente a ser contratistas del Estado. Y lo segundo es crear todos los incentivos, tanto en temas digitales como de actualización y simplificación, para que los mejores vengan a contratar con el Estado. Hoy los mejores no contratan ni les interesa contratar con el Estado porque es engorroso, problemático, porque no pagan, porque se demora. La colusión es la realidad en las licitaciones públicas. Finalmente, es muy importante crear una serie de incentivos y facilidades para que los pequeños emprendedores puedan tener un mercado y un campo de acción dentro de la contratación pública.


P. Usted es un hombre joven, brillante, con propuestas frescas y renovadoras, militando en un partido tradicional y conservador como es el Centro Democrático. ¿No cree que está en el lugar equivocado, como dice Davivienda?


R. Soy una persona joven que tiene ideas liberales a nivel económico, pero me considero conservador en los temas personales y sociales. El Centro Democrático coincide conmigo en la visión económica del país: una visión de un Estado pequeño, donde el empresario es más importante que un político, donde debe reducirse el malgasto del Estado y el nivel burocrático y darle incentivos a la empresa privada. Muchos ven al Centro Democrático como un partido de antaño, pero partidos que se venden como más modernos, como el Partido Verde, tienen a Carlos Ramón González, fundador y dueño del partido, volado en Nicaragua. Si usted revisa cada uno de los partidos va a encontrar de todo. Estoy en el Centro Democrático porque es un partido que tiene bastante voto de opinión. No hay un partido dentro del espectro político e ideológico de la derecha que tenga tanto voto de opinión. Y yo hago campaña de opinión. Si estuviera en una estructura como la del Partido Conservador o como la de Cambio Radical seguramente no obtendría los resultados que obtengo, porque allá no hay voto de opinión.


P. Usted ha sido un promotor y defensor de la buena preparación de los funcionarios públicos. ¿Qué opina de candidatos como Abelardo de la Espriella o Vicky Dávila que no tienen ninguna preparación ni experiencia política?


R. Depende de cómo lo veas, porque si la única experiencia que pesa es la experiencia en el sector público, tendría que decir que el señor Gerlein, que duró 40 años en el Congreso, es el prospecto de presidente de la República que necesitamos. Abelardo y Vicky tienen carreras brillantes en cada una de sus áreas. Tienen una formación que, si bien no es del Estado, es una formación profesional muy adecuada. Yo peleo por la preparación de los funcionarios en las ramas del conocimiento. Hoy estamos viendo, por ejemplo, a Álvaro Moisés Ninco, que no tiene un solo día de carrera profesional, o al nuevo ministro de la Igualdad, que solo tiene bachillerato. En el Centro Democrático teníamos dos congresistas que ni siquiera habían estudiado. Hay que tener preparación. La experiencia no es solo la del sector público. Si usted tiene experiencia empresarial, va a tener unos buenos incentivos y una buena preparación. La experiencia que ellos tienen, si bien no es en el sector público, es buena. Si fuera por experiencia política, nos tocaría elegir como presidente a Benedetti o a Roy Barreras, que saben tranzar y manejar políticos.


P. Esta campaña política se ha basado en la descalificación al gobierno. Son pocos los candidatos que realmente han hecho propuestas serias. ¿Se acabaron los argumentos en la política?


R. Si miras para atrás, la descalificación hacia el gobierno de turno es siempre el factor general. En la elección pasada, muchos de los candidatos basaron su campaña en la descalificación al gobierno de Duque. Los de mi partido también lo hicieron con el gobierno de Santos. Eso es un tema normal dentro de la política, porque es el ejercicio de la oposición. Lo que tiene que mirar el ciudadano es que, además de hacer oposición, los candidatos deben sumar otro ingrediente: no dedicarse únicamente a criticar y cuestionar a un gobierno, sino también proponer. Porque cuando usted revisa tanto el talante para ser oposición como el talante para proponer, usted va a tener un político que tenga dos aspectos: uno, que puede funcionar bien desde la oposición, y dos, que puede funcionar bien desde la coalición. Eso es lo que tienen que tener los ciudadanos en cuenta


P. ¿Hay otras formas de hacer política que no sean la incitación al odio, la descalificación personal y la eliminación del contrario?


R. Hay mil formas de hacer política. Están los que compran votos; los que tienen voto de nicho, como los cristianos o los animalistas; los que hacen campaña a través de burocracia y padrinos; y están los que hacemos política de opinión, que aunque puede ser cuestionada, sigue siendo de opinión. Sé que a mucha gente le incomoda que se hable duro, que se descalifique al otro. Pero hay que tener en cuenta que el mayor problema de Colombia no es ese. El mayor problema de Colombia son aquellos que van y usan los recursos públicos para comprar votos; que presionan contratistas y funcionarios, y que presionan a la gente que necesita empleo para obtener votos y así poder llegar a las curules. Hay que ver las diversas formas de hacer política: yo siempre me quedaré con la política de opinión, y sé que esa puede ser la más compleja porque es la que genera más odio, más rechazo y más ruido. Pero la política silenciosa, esa que compra votos y que se vende cada cuatro años a cualquier partido, debemos combatirla.


P. ¿Se justifica que los partidos, en su afán por conseguir votos, incorporen a sus listas a personajes famosos pero totalmente ajenos al ejercicio político como influencers, actores, chefs, deportistas, etc.?


R. Prefiero mil veces a un influencer en el cargo que a un alias “El gatico”, que tiene bastante experiencia política y sabe mucho de Ley 5.ª, pero va a llegar a robar. Yo prefiero un influencer que a un señor como Roy Barreras, porque sé que el influencer va a hacer bulla, pero no va a llegar a robar. Yo prefiero a cualquiera de estos pelados que salen en redes sociales que a los políticos profesionales que llegan a pedir puestos y a repartirse las entidades. En Colombia hemos puesto en un pedestal a los políticos que saben mucho de Ley 5.ª, pero al final nadie ve cómo son elegidos. Hay políticos que hoy le meten entre 15 y 20 mil millones de pesos a una campaña al Senado, que es lo que está pasando en partidos como el Conservador y el Liberal. Tenemos que comenzar a mirar a aquellos que cada cuatro años son elegidos, que nadie conoce, que sacan unas votaciones altísimas, como el señor Carlos Andrés Trujillo, que sacó más de 120.000 votos y nadie sabe qué hizo por el país en estos cuatro años, más allá de repartirse entidades con el gobierno Petro estando en el Partido Conservador.


P. Con su ejercicio en el Concejo adquirió un conocimiento profundo del funcionamiento de Bogotá. ¿Qué se debe hacer desde la alcaldía para hacer de Bogotá una ciudad amable, segura y moderna?


R. El conocimiento que tengo sobre Bogotá, si bien lo fortalecí en mi ejercicio como concejal, realmente lo adquirí en el ejercicio de mis cargos como profesional y asesor dentro del Concejo. Esos seis años de experiencia detrás de otros políticos, recorriendo toda la ciudad, mirando todos los problemas, haciendo debates de control político para otros, estudiando cada uno de los temas, analizando cada uno de los presupuestos y planes de ordenamiento territorial, fue lo que me dio el conocimiento. Como concejal lo que hice fue ratificar. Espero que en algún momento esta ciudad tenga un alcalde o alcaldesa que sea valiente. Lo primero es cortarle el chorro a los políticos. Esta ciudad se ha acostumbrado a tener 30 concejales que literalmente son un cáncer para esta ciudad, que se comen los recursos públicos, que se reparten las alcaldías locales y que no nos dejan avanzar. Lo segundo es que tiene que haber una alcaldía que no le tenga miedo a reducir el gasto público y la burocracia, para así aumentar la inversión. Esta ciudad tiene muchos problemas, mucha inseguridad, muchos huecos, muchos problemas sociales, como para que la alcaldía esté repartiéndose el presupuesto y feriándolo entre 20 y 30 políticos que no hacen sino comer y comer cada cuatro años para reelegirse. Y tercero, necesitamos una alcaldía que crea en el poder emprendedor y en el poder del empresario; una alcaldía que, en vez de estar peleando cada cuatro años por subir los impuestos, el ICA, el predial y la sobretasa, genere una reducción de impuestos para que la gente pueda invertir y que los empresarios y los emprendedores puedan salir adelante. Con menos politiquería, con más incentivos al emprendedor y al empresario y con una alcaldía que se de la pelea por multiplicar los colegios en concesión, podremos avanzar.


P. Álvaro Uribe ha sido el personaje más reconocido y cuestionado en los últimos treinta años en Colombia. ¿Para usted qué representa el Doctor Uribe?


R. Uribe fue una esperanza desde 2002 hasta 2010. Cambió este país y eso nadie lo niega. Hasta la izquierda lo acepta. Luego de eso se convirtió en un bastión de defensa. Ahora es un bastión de estabilidad. Hoy lo que está haciendo Uribe dentro del Centro Democrático, poniéndose 25 en la lista del Senado, es impulsar una nueva generación de políticos. Por eso, personajes tan buenos y geniales como Andrés Forero, Hernán Cadavid, Julia Correa, Rafael Nieto, María Clara Posada y demás están en una lista cerrada empujada por Uribe en el número 25. Uribe es el que está impulsando y el que le está dando la batuta y la voz a nuevos liderazgos. Él quiere que mucha más gente entre en la política. Si bien él y yo tenemos algunas diferencias en algunos temas, yo siempre he sentido por parte de él un gran respeto.

ISSN: 3028-385X

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