Triada de desamor

César Vicente Patiño
Universidad del Rosario
I
Henrik
Un año, casi dos años
Caminando a ciegas
Vendado a sangre viva
Ante este cielo lóbrego
Y la tierra seca desde el último beso y adios,
El cuerpo vuelve a su nación
Y aún así el océano separa
Un alma, dos cuerpos,
Alguna vez uno,
Y el difunto suplica
El fin de esta eternidad en el horizonte oceánico
II
Gerôme
Se abre el horizonte
Ante el ocaso de esta lúgubre ciudad
Y tú, figura esbelta de luceros hipnóticos
Mientras aguardo crucificado
Delante de esta perversa mar
Cálida arena ante el naranja del crepúsculo de Bogotá,
Los trenes vuelan por el cerro,
Y la vida nunca fue tan fácil,
Cuando se vive y se ríe bajo el diluvio,
Y se corre hacia un sin mañana,
La música tumba la puerta del cónsul,
Y los curas dejan sus armas,
¡Ah la paz purifica los ríos que fluyen ensangrentados!
Y las campanas de las malditas iglesias
Predican este nuevo amanecer ante tu figura felina
Donde se apaga,
El fulgor urbano se apaga,
Los trenes caen en una falla,
Y las páginas sucumben antes las llamas
Muere el ocaso, muere el crepúsculo,
Muere el ideal ante el esplín,
Muere la finitud que se abrazaba,
¡Oh el regreso al horizonte azur Infinito!
III
Andrei
Miró con extrañeza el azur que emana este río,
Anonadado por una lejana perla que siempre yació,
Y la infinitud regresa a la infancia,
Ah, el infante recogiendo los trozos de memoria del asfalto
Ante los curas apuntando sus rifles
Mientras asolan el candor
Andrei, tus clisos puros de vida
Abren está herida en cruz
Donde las plegarias homicidas matan
Un amante, tal vez dos
Y el pánico toma el tiempo
Donde el cariño se encierra en una eternidad.
Lejano, nunca seremos.
