Agosto 2025
Edición N°11
ISSN: 3028-385X

Carlos Sánchez
Nuestro contexto actual se ha visto marcado por la gran influencia que ejercen las redes sociales en la población. Es decir, todo lo que ello representa principalmente para la población joven, debido a que se ve un considerable cambio, en consecuencia, al efecto negativo de estas. Es ahí cuando nace la idea de analizar la problemática que está generando un alejamiento por parte del público mismo, así como también está generando reversibilidades en el sistema.
Las redes sociales afectan significativamente el entorno educativo y académico. Eso deja ver que se crea un entorno poco propicio para el desarrollo educativo de los jóvenes. No podemos dejar de lado también el hecho de que el Internet en realidad genera, por un lado, una comodidad en respuesta a una necesidad. Sin embargo, produce también un alejamiento por parte de los jóvenes y ahí es cuando nace el mayor número de problemáticas de soledad, aislamiento e incluso marginación. Puesto que, en esta nueva era digital, las redes sociales se conocen como el método para reconocer al otro. Es decir, que aquella persona que no forma parte de dicho círculo, no existe, pasa a segundo plano como nada más un “tal vez te vi”.
Desmond Morris, en su video documental “El Zoo Humano”, muestra cómo el ser humano termina dividiéndose en pequeños o grandes grupos, lo que muchos conocen como tribus, en ello se ve ejemplificado con la tribu Togon que se encuentra ubicada en África occidental. Esto puede crear problemáticas tan graves como negar al otro, cosa que también se ve reflejada en el documental ya mencionado. Ocurre en el momento que utilizan a un actor para interpretar a una persona que sufre un colapso y se desploma en el suelo. Lo que se ve en ese ejemplo es el hecho de que nadie se detiene a comprobar su estado, es decir, todos pasan por encima, lo rodean o sencillamente dan media vuelta, sin importar si está vivo o no.
Siento que los grandes teóricos están dando en el blanco al afirmar que las redes sociales producen una reducción del tiempo dedicado uno a uno con amigos. Los jóvenes afirman que han reducido el tiempo que se ven con sus amigos debido al uso de las TIC. En ese mismo sentido, podemos decir que las TIC produce una problemática sobre una misma problemática, la cual tenía como propósito resolver.
Las redes sociales generan, por un lado, la ilusión de la comunicación, es decir, cada vez es más difícil tener un contacto directo con el otro. Hemos perdido algo que era muy importante y bastante marcado en antaño como lo es la otredad, esto genera patologías tan graves como los Hikikomori’s, individuos que decidieron quedarse en el mundo virtual, redes sociales y modalidades de realidad virtual, personas que decidieron abandonar el contacto y la conexión con el mundo.
Las señales que plantea Erving Goffman se ven comprometidas, de cierta forma, por causa de las redes sociales, puesto que los valores han cambiado debido a esa transición a la “modernidad” en la población. Goffman muestra como ejemplo el momento en que una persona va hablando al lado de otra persona, a simple vista, cualquiera podría pensar que van juntos, pero en realidad la persona está hablando con alguien a través de unos audífonos bluetooth vía WhatsApp.
En resumen, podemos decir que, a mayores autopistas de información, menos nos comunicamos. Pese a las grandes ventajas que nos prestan las redes sociales, no podemos negar que hemos abandonado cosas tan cotidianas como la vieja camaradería, los jóvenes sabemos muy bien lo que es hacer una videollamada grupal, pero olvidamos cosas tan simples como irnos a dar una vuelta por una cafetería o salir a tomar pan con coca cola en un parque. Actos que no requieren de ningún tipo de conexión, aplicación, contraseña ni red. Es sorprendente pensar que, sin darnos cuenta, hemos llegado al siglo de la soledad.